Alejandro Rubín de Celis

Hace unos días Astrolabio Diario Digital publicó la primera de cuatro encuestas contratadas por Corporativo MAZ a la empresa Developing and Marketing Consulting S.C. (DEMCO), acerca de las preferencias electorales de los cinco candidatos a la presidencia municipal de San Luis Potosí. Se trata de un ejercicio basado en un método estadístico aleatorio que aplican la mayoría de las empresas encuestadoras serias y profesionales en el país y que cumple con las mejores prácticas en el campo de la demoscopia y con los requisitos que exige el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana.

Antes de que se conocieran los resultados de la primera encuesta, en Astrolabio sabíamos que cualesquiera que éstos fueran no les agradarían a algunos competidores mientras que otros estarían de plácemes, por razones obvias. Desde que se concibió contratar a una empresa profesional para el diseño y realización de este ejercicio de opinión pública, lo teníamos claro: vengan como vengan los resultados así los vamos a publicar y por una razón muy sencilla: porque en Astrolabio hacemos periodismo y no propaganda política, ni tenemos como medio informativo ligas ni preferencias por candidato alguno.

A ciertos candidatos les sorprendieron los resultados ─para bien o para mal─ de la primer encuesta y se resistieron a aceptarlos. Uno de los contendientes llegó a decir que con este ejercicio se busca dañar su candidatura. Nada más alejado de la verdad. Siendo realistas, ¿quién puede negar que con dos años y medio de hacer campaña y promoción personalizada en medios desde la alcaldía, como lo hizo Ricardo Gallardo Juárez, era más que razonable y hasta lógico que saliera con el resultado más favorable? Tampoco debería sorprender que le lleve una ventaja de más de dos a uno en las preferencias a su más cercano competidor, si como se sabe se ha granjeado a grandes grupos de la población a través de programas sociales clientelares, aprovechándose de la necesidad y la vulnerabilidad de mucha gente que no comprende los entretelones de la política y algunas de sus sucias estrategias, como la dádiva. Así lo hizo hace tres años y el resultado a su favor fue contundente. Gallardo Juárez y sus huestes ya sabían el camino porque tenían la experiencia ─y no solo en la capital potosina sino también el Soledad─ para comprar el voto de amplios sectores  de población de escasos recursos.

Para un candidato ─al menos─ los resultados no se apegan a la realidad ─prefiere creer en una encuestadora de dudosa reputación que lo pone a la cabeza─ porque en su recorrido por las colonias la gente se queja mucho de la administración gallardista. Sí, quizá los 100, 200 o 300 electores que concita en un mitin en una colonia o con los que se reúne casa por casa y que están insatisfechos y convencidos de apoyarlo. ¿Y los otros cientos de votantes que hay en esa misma colonia y que no acuden a sus eventos?, ¿no habrán sido la mayoría comprados ya por el gallardismo?

Por supuesto no han faltado las críticas que apuntan a que Astrolabio ya se vendió al gallardismo después de que tanto lo ha cuestionado. Podemos sostener con hechos, con pruebas y con el ejercicio de un periodismo profesional que este medio se ha dedicado a informar a los potosinos bajo los más altos estándares éticos en materia periodística, los cuales se encuentran plasmados en su código de ética, que es público y puede consultarse desde nuestro portal. Podemos haber incurrido en errores o imprecisiones, pero éstos habrán sido siempre involuntarios.

Hemos demostrado durante más de tres años que ejercemos un periodismo crítico e independiente ─basta revisar el conjunto de nuestra información diaria para corroborarlo─, así lo seguiremos haciendo y confirmaremos en la brega diaria que con la amplia libertad y autonomía de que gozamos los periodistas que aquí colaboramos, continuaremos  ejerciendo un periodismo crítico hacia cualquier entidad pública o privada, funcionario de gobierno o miembro de la clase política que incurra en actos de corrupción o de injusticia, o que atente contra los legítimos intereses de la sociedad, que es a la que nos debemos.

Los resultados de las tres encuestas que se publicarán en semanas por venir seguramente se modificarán en función de la intensidad y capacidad de convencimiento que tengan los candidatos y sus equipos de campaña frente a los electores. Más que descalificar la primera encuesta que ya hemos publicado, los contendientes que no ocuparon el lugar que hubieran creído que merecían deberían pensar mejor en cómo pueden revertir esos resultados en términos de estrategias y acciones de campaña para  tener posibilidades reales de ganarle al candidato reeleccionista.

Y ante las grandes dificultades para remontar esos resultados a mes y medio de las votaciones, convendría que reconsideraran la propuesta de que los candidatos navistas, Xavier Nava y Leonel Serrato se unan para enfrentar al puntero y quizá, aunque suene disparatado ─por aquello de que el PRI y los priístas son los que más daño le han hecho a este país─, que también lo hiciera la candidata del PRI, Cecilia González.

Sería un grave error que por egos, por soberbia o por resistirse a dejar de lado sus diferencias políticas, desperdiciaran la oportunidad de unirse para vencer al aprendiz de cacique. Se trata nada menos que del futuro del municipio de San Luis Potosí, de un futuro que, con una nueva administración que vea por el ciudadano, recobre la tranquilidad perdida y ofrezca condiciones para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Poner por delante este interés superior hablaría de una gran estatura moral y les significaría a los aliados un amplio reconocimiento social.

Si en esta ocasión no se derrota a Ricardo Gallardo Juárez, el candidato reeleccionista tomará más fuerza y estará seguramente en la boleta para las elecciones de gobernador en 2021. ¿Qué será de San Luis capital si este cuestionado personaje continúa otros tres años al frente del Ayuntamiento? Peor aún, ¿qué sería del estado si Gallardo llega a ser gobernador?

No se puede pensar en otra cosa que no sea más populismo, más opacidad, más derroche de recursos, más propaganda personalizada con cargo al erario público, y menos desarrollo social, menos crecimiento económico y menos desarrollo urbano, como ha sucedido en el municipio de la capital durante su gestión.

Los candidatos opositores al que se quiere reelegir tienen que hacer algo y muy rápido, y quizá la mejor alternativa es aliarse, si no quieren que este sea el destino que a todos nos depare.

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