Primera parte

Frater Ignatius

Aproximadamente unos 50 años antes de la revolución mexicana, surgen movimientos anarquistas en México. La semilla se encuentra desde la independencia pero es algo complicado rastrear desde ese tiempo. Evidentemente las influencias son europeas: el mutualismo de Proudhon, el colectivismo de Bakunin, el comunismo anárquico de Kropotkin, el individualismo de Godwin y Stirner; el socialismo de Owen.

En el año 1824, Owen intentó crear una comunidad de corte anarquista en lo que entonces era el estado mexicano de Texas. Lamentablemente no encontró terrenos adecuados ni socios y el proyecto fracasó. Nueva Armonía es un nombre emblemático de esta noble pretensión.

En 1886 se estableció una comunidad utópica en Topolobampo creada por otro Owen, junto con otros 26 norteamericanos. Desgraciadamente el plan duró solo diez años debido a diferencias de Owen con algunos de los integrantes.

Plotino Rhodakanaty, inmigrante griego, humanista, pacifista y político activista, influenciado por Proudhon y Fourier. Fundó en Chalco, Estado de México La Social y El Club Socialista. El antecedente es un viaje a Francia del griego en donde conoce a un joven socialista que le menciona las facilidades para crear sociedades agrarias promulgadas por Comonfort.

Sensible a los sufrimientos indígenas y seguro de sus convicciones, Rhodakanaty se establece en México y forma sociedades agrarias que hagan una especie de resistencia a los hacendados.

Plotino publica “La Cartilla Socialista”, la cual promulga ideas de Fourier y tiene como meta convencer de que el socialismo es una vía segura a las buenas condiciones de vida de las personas.

El griego, siempre sensible, siempre con inquietudes de ayudar a las personas a hacerse independientes, se convierte en profesor de una preparatoria con el fin de convencer a los alumnos de formar sociedades agrícolas autónomas y autosuficientes.

Constituye un “Grupo de Estudiantes Socialistas”, el cual es el germen de varios dirigentes futuros: Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva, Hermenegildo Villavicencio.

Con el tiempo se hicieron artesanos pero notaron que en ese campo existían muchas injusticias. Intentaron crear entonces un sistema mutualista. Se forma así en 1853 “La Sociedad Particular de Socorros Mutuos”, por artesanos del sombrero pero con las características del socialismo libertario.

Por aquellos años se forma otra sociedad anarquista pero con tintes secretos, llamada “La Social, Sección Internacionalista”, cuyos alcances son muy ambiciosos: Abolición del Estado como monstruo que oprime, supresión de leyes que lastiman al más necesitado, creación de un nuevo cuerpo de reglas para la sección agraria y en última instancia, la creación de un socialismo de corte libertario en México. Se disuelve al poco tiempo de formada y da visos de sobrevivencia hasta 1971 con los integrantes originales mencionados anteriormente. Ellos son los precursores del movimiento agrario y obrero de finales del siglo XIX.

España, semilla anarquista

Traven, una leyenda para ser contada

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