Eduardo Delgado

Con una variante, en San Luis Potosí podría suceder un feminicidio similar al recién acontecido en Querétaro, donde una mujer pidió ayuda al gobernador y el pasado sábado la mataron a balazos.

“Artemisa” ha interpuesto tres denuncias en la Fiscalía General del Estado (FGE), encabezada por Federico Arturo Garza Herrera, y “nada se ha hecho” contra su agresor, entrenador de artes marciales mixtas y quien estuvo en prisión más de cinco años en Estados Unidos declarado culpable del delito de posesión de cinco kilogramos de cocaína con fines de distribución.

En el estado vecino, Nancy Guadalupe Morales no deseaba convertirse en una de las mexicanas asesinadas cada 160 minutos en el país y fue abatida. “Artemisa” exige la intervención de las  autoridades locales porque “no quiero ser otra víctima más de feminicidio”.

Ello, luego de que apenas el pasado viernes se cumplieron dos años la declaratoria de Alerta de Violencia de Género en seis municipios de San Luis Potosí, incluido el capitalino, donde ella radica.

“Artemisa” vive en la zozobra de que su ex pareja -con quien procreó una niña cuya edad oscila entre los 15 años- irrumpa a cualquier hora en su domicilio y arremeta contra ambas de manera violenta. A su propia hija la lesionó en una mano con un cuchillo cuando la adolescente se interpuso para proteger a su mamá en la última agresión física.

“Qué bueno que te puse una putiza y la que te falta Hija de tu p*** madre. Vas a mamar. Te voy a encontrar y quien se meta lo voy a descagar. Siempre fuiste una puta. Solo cuidate (sic)”, le advirtió el 24 de marzo a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp.

“Empieza a esconderte pinche perra de m*****. Te voy acabar ojete contigo y con todos tus pinches hijos (sic)”, le reiteró al siguiente día en alusión a otros dos hijos que viven con sus abuelos maternos y que “Artemisa” tuvo con otra pareja anterior.

 El noviazgo con su agresor duró casi un año y medio, tiempo durante el cual la violencia escaló de verbal a los “empujoncitos”, jalones de cabello y cachetadas. “Siempre fue agresivo y celoso”, recuerda la víctima. A los tres años que se juntaron, tuvieron una hija.

Hace unos años ella descubrió la infidelidad de su pareja y a partir de ello la situación se tornó violenta. “Me volteó las cosas… acusándome de prostituta”.

En marzo del año pasado, luego de la primera golpiza, ella se separó de él e interpuso la primera denuncia. La ministerio público Sandra López mostró desgano al tomarle la declaración, pues le dejó entrever que por lo general las parejas se pelean y enseguida se reconcilian.

Lo único que hizo fue ordenarles a ambos someterse a terapias psicológicas y le impuso a él la restricción para no aproximarse a ella. “Ya la violó dos veces y en ambas me golpeó”, comentó “Artemisa”, angustiada y con un dejo de impotencia.

El hombre, quien ha participado en “Peleas Vale Todo”, cumplió con las terapias, se hace cargo de la manutención de la hija y durante un tiempo mantuvo un negocio en común con su pareja.

Hace tres meses le fracturó la nariz, le dislocó el hombro derecho, le produjo lesiones en costillas y cráneo. La victima regresó a la Fiscalía a interponer una nueva denuncia y al cuestionar por qué no se ha procedido luego de la primera, la representante social le espetó: “Usted dejó de venir”.

El hombre la volvió a golpear el mes pasado en el departamento de ella. Le volvió a fracturar la nariz, le desprendió un musculo del brazo derecho, le produjo hematomas en ojos y lesiones en su cabeza. En total, 23 lesiones que tardan en sanar más de 15 días, según el Código Penal.

Permaneció internada unos días y enseguida de que fue dada de alta regresó a la Fiscalía e interpuso la tercera querella. Esta vez la ministerio público Angélica Rivera le reclamó: “¿Por qué no vino luego luego?”.

La hija ha declarado en contra de su papá y ha sido sometida a estudios psicológicos que acreditan su afectación emocional. 

La mujer advierte que en el caso de su hija las autoridades no han hecho valer la Ley de Protección a los Menores ni la Ley de Víctimas, porque la afectada y sus hijos deberían haber sido resguardados en un albergue para su protección.

En la Fiscalía, donde el acusado tiene como amigo a Óscar Candelas, ex integrante de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, las denuncias permanecen “en etapa de integración de la carpeta de investigación”.

Al punto del llanto, con los parpados morados y cinta adhesiva en el tabique nasal, condenó: “En la Fiscalía no ven a las personas y yo no quiero convertirme en otra víctima de feminicidio”.