Por Victoriano Martínez

Hay de atoles a atoles, sobre todo de esos metafóricos que se proporcionan con el dedo.

El de unos diputados que en su periodo de candidatos ofrecieron reducir los sueldos a la mitad y sólo sacrificarán un 10 por ciento de su ingreso, desde luego que es un engaño que, además de ser un incumplimiento de la austeridad republicana de la Cuarta Transformación (4T), es una ofensa para la ciudadanía.

El de los dirigentes de los partidos que integraron la coalición Juntos Haremos Historia es un atole sabor hipocresía, con intentos de baños de 4T que, igual, resulta una doble ofensa para la ciudadanía.

Pedir a sus diputados cumplir con la política de austeridad marcada por el presidente Andrés Manuel López Obrador después de que los legisladores ya cobraron diez quincenas convierte su rueda de prensa en un acto de esnobismo engaña bobos.

Si fuera real esa preocupación, desde antes de que sus diputados cobraran la primera quincena, o incluso antes de que asumieran el cargo, les habrían exigido y hecho efectivo un esquema para que renunciaran a la mitad de su dieta, antes de que se engolosinaran con un dinero tan fácil.

Si su intención era mostrarse preocupados por la dilapidación de los recursos públicos, a esa exigencia a sus legisladores habrían incorporado un anuncio: su renuncia al incremento en el financiamiento público a sus partidos (salvo el PES que perdió el registro).

Tan sólo a MORENA se le incrementó el financiamiento público en un 211.7 por ciento, al pasar de 6 millones 390 mil 911.20 pesos en 2018 a 19 millones 920 mil 448.99 pesos.

Si en 2018 MORENA pudo funcionar y hasta ganar elecciones con la tercera parte de lo que este año recibirán… ¡vaya austeridad republicana que ahora acepten el triple!

Sergio Serrano Soriano, dirigente de MORENA, al acusar a sus legisladores de haber dado atole con el dedo, no se percató de que toda su mano estaba empapada de un atole mucho más espeso para los mismos efectos que sus diputados: hacer de la austeridad republicana un discurso hueco.

Seguro pensaron que con el llamado a sus diputados exhibirían una nueva forma de actuar de sus partidos que asumen una postura sin precedentes al pedir cuentas a sus representantes en los cargos de elección sobre el cumplimiento de sus promesas de campaña.

De que es necesario que los diputados adopten verdaderas medidas de austeridad a nadie le queda duda, pero como partidos no se quedan atrás… ¡van adelante!

Su agresión a la inteligencia ciudadana la dan por partida doble: (1) su fallido intento por simular una convicción por la austeridad, y (2) su doble rasero en el que su austeridad no alcanza para impedir que como partidos dilapiden los recursos públicos.

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