Por Leonel Serrato Sánchez

Necios o diligentes, según lo vea Usted, las vagas y los vagos volvieron a votar por unanimidad para nombrar un funcionario que los trasciende, es decir que ejercerá por varios y largos años después de que esta colección de saltimbanquis legislativos se hayan terminado de pudrir en los anales de la historia de San Luis Potosí.

Incapaces de sustraerse a la tentación de contaminar aún más la vida cívica potosina, hicieron la pantomima de un proceso de selección, y hasta generaron una terna para titular de la Auditoría Superior del Estado; simularon entrevistar a todas las personas que ingenuamente se inscribieron en el proceso para el que emitieron solemne convocatoria; hubo penosas intervenciones de algunas expertas en vagancia que ejercen de congresistas locales, dizque interrogando a las personas concursantes para el puesto.

El resultado era tan predecible que así lo adelanté el pasado lunes, pero no se imagine Usted que yo tengo una bola de cristal, o que siquiera he cruzado media palabra con alguna o alguno de esos vagos irredentos, sino que era posible ver que de lo que se trataba era de engañar para conservar, o sea revolcar a la gata, despeinarla, incluso zarandearla, pero que fuera la misma.

¿Qué si creo que la señora Rocío Elizabeth Cervantes Salgado que finalmente fue designada por el voto de todas y todos los presentes en la carpa instalada en el lado sur de la plaza de Armas es una mala persona, deshonesta, ladrona, encubridora, simuladora, ignorante o incompetente? No.

Oiga, pero muchas personas piensan que es altamente deshonesto prestarse a las pillerías del auditor que renunció, de sus colaboradores más cercanos, y de las conjuras y tramas de los diputados integrantes de la Ecuación Corrupta, haciendo como que no veía lo que pasaba en la Auditoría Superior del Estado, porque resulta increíble que desde el puesto que ejercía desde hace muchísimos años no percibiera las movidas, o que no oliera el hedor a podrido.

Los integrantes del Frente Anticorrupción son los más entusiastas defenestradores de la nueva auditora, dicen que el proceso fue una simulación, que ya todo estaba arreglado, que le metieron más manos a ese proceso que a una urna del referéndum ilegal de Cataluña.

De que parece haber habido toda clase de maquinaciones perversas para lograr el objetivo, parece que las hubo, lo malo que en esta ocasión no invitaron a los del Frente Anticorrupción a tomar parte de los arreglos, como en la víspera de la sesión del 28 de junio de este año, porque de lo contrario en lugar de inconformidad se habrían escuchado vítores.

Pero hasta ahora nadie ha malhablado de la persona de la auditora recién nombrada, o de sus capacidades, sino que el lodo se ha echado sobre el proceso que siguieron para designarla, y mire Usted, yo creo que el proceso también se ajustó a la convocatoria, y a las leyes aplicables, incluso si se observa la cuestión de que probablemente la finalmente electa no reunía los requisitos por haber tenido dinero público a su disposición –y por cientos de miles de pesos– lo que la inhabilitaría; en los que todos coincidimos es que las diputadas y diputados de la LXI legislatura del Congreso del Estado resultan ser los bichos que contaminaron esa placa de Petri, y por ende todo el proceso, incluida la persona designada, y que la mancharon, la apestaron y la lanzaron a enfrentar la responsabilidad como si recién hubiera cruzado un pantano, lamentablemente sin la suerte del ave de límpido plumaje que le viene guango el lodazal.

Resulta por demás necesario, para que las instituciones funcionen adecuadamente, que tengan un origen limpio, incuestionable, y este Congreso del Estado no puede serlo, ya no debe ser el origen de los nombramientos de personas al frente de las instituciones, porque esta legislatura no tiene legitimidad, no representa a las y a los potosinos.

Es trascendente el tiempo que habrán de ejercer las personas nombradas para los cargos de Fiscal General del Estado, Auditora Superior del Estado, Fiscal Electoral y Fiscal Anticorrupción, como antes el Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y todo el Consejo de la dicha comisión, así como integrantes de la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública, magistrados numerarios y supernumerarios del Supremo Tribunal de Justicia y del de Justicia Administrativa, no pueden ejercer con la legitimidad que exigen los tiempos presentes.

En algunos casos se nombraron personas que significan una continuidad ofensiva, en otros se nombraron personas timoratas, grises y poquiteras, en otros casos -contados– a buenas personas, decentes e íntegras, pero en todos los casos los nombramientos los hizo un circo de corruptos, impresentables, voraces, cínicos e ignorantes.

Aún no meten los belfos en los nombramientos de Fiscal Electoral y Fiscal Anticorrupción, pero no porque no hayan querido, sino porque el Titular del Poder Ejecutivo ha sido poco comedido, incluso moroso, y no ha enviado los nombres sobre los que la Asamblea de vagos haya de pronunciarse.

Estos dos funcionarios que les faltan por nombrar –y pudrir– son los que atacarán el alma de nuestra convivencia, lo electoral encendió las peores pasiones del Pueblo Potosino hace apenas un cuarto de siglo, y tardó muchísimo tiempo en reencontrarse el camino de la concordia y la armonía; la corrupción es el origen de todos los males sociales, y simular combatirla, o arredrarse frente a la hidra será un flaco favor a nuestra historia de lucha cívica y democrática.

Insisto en llamar a la cordura para que en lugar de hacer los nombramientos a tontas y a locas se proceda a modificar las leyes para permitir que sea la próxima legislatura local la que lo haga, sin duda que tendrá más legitimidad que esta, y representará en mayor medida la realidad política y electoral de San Luis Potosí.

Se que este llamado a que no infecten nuestro futuro político, a que no impidan la gobernanza, es un clamor que parece vano, como la voz que clama en el desierto, y lo hago sin ánimo de ser como Juan el Bautista, o como el nunca suficientemente aplaudido don Salomón H. Rangel.

El tiempo que viene lo exige, y sí, ya viene el cambio en 2018, la transformación de México, nada cuesta detenerse un poco en el camino para dentro de un año hacerlo con plena legitimidad.

Temario

Siga Usted de cerca al CEEPAC, ahora que deben hacer bien la investigación en contra de actos de promoción personalizada –ilegal e inmoral– realizada por los exediles soledenses, dueños y sumos pontífices de eso que llaman “gallardía” y que sólo Dios sabe que sea, andan un poco estresados, descolocados.

Si, la AV lo hará otra vez, designará Fiscal Electoral gris clarito, y Fiscal Anticorrupción, también en tono tenue, a pesar de que el sentido común indica que no lo hagan.

Los independientes deberán decidir si van de independientes o quieren esperar a ver si los postulan en algún partido.

Leonel Serrato Sánchez

unpuebloquieto@gmail.com

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