Por Antonio González Vázquez

Los políticos suelen ser unos desmemoriados cuando les acomoda y, por naturaleza son incongruentes y hasta cínicos.

Los dirigentes de los partidos Acción Nacional y Movimiento Ciudadano, Xavier Azuara y Eugenio Govea anunciaron la creación, con fines electorales, del Frente Cambio por San Luis.

Si a nivel nacional el ente denominado Frente Amplio Democrático ni parece ser amplio ni democrático, en San Luis Potosí es poco menos que nada.

Pero el asunto de fondo tiene que ver con el hecho de que Eugenio Govea, que fue presidente, diputado local y Senador por el PAN, en distintos momentos ha promovido el voto contra ese partido, no solo estando ya en la oposición, sino también cuando era integrante del PAN.

De hecho, en las elecciones del 2009 fue acusado por corrientes del PAN de haber maniobrado contra el entonces candidato a gobernador, Alejandro Zapata. Luego de que no logró su candidatura a gobernador, pero con escaño en el Senado, abandonó al partido y los criticó hasta el cansancio.

Ahora resulta que  como dirigente permanente del Movimiento Ciudadano hará alianza electoral para los comicios locales del año próximo.

Nulo futuro se le ve a esa alianza que dista mucho de poder ser considerado un frente, pues se trata simplemente de la suma de fuerzas de organizaciones políticas bastante desiguales en tamaño e ideología.

La alianza tendrá candidatos a los ayuntamientos y diputados locales.

Al Partido de la Revolución Democrática no parece interesarle entrar a ese frente pues el grupo de Gallardo estima que ganarán de nuevo la capital, Soledad y muy probablemente todos los distritos electorales de la zona metropolitana.

El control gallardista de esa zona es tan grande que el Frente Cambio por San Luis parece ir condenado a la derrota.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, el PAN saldrá perdiendo con la alianza. Seguir a pie juntillas la estrategia nacional no dejará nada positivo a un partido que en estos momentos mantiene serios problemas de división interna.

Ese Frente tan débil como limitado está sobradamente equivocado: el enemigo a vencer no es el Partido Revolucionario Institucional, es Ricardo Gallardo.

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