Por Antonio González Vázquez

La representación en la capital del Partido Revolucionario Institucional está dando ya signos de vida. Todo hacía indicar que el tricolor capitalino o estaba dormido o de plano, que todo lo que ocurre en la ciudad le parecía indiferente. Ayer el PRI se movió un poco porque parece que no es un cadáver.

Hace unos días, Federico de la Torre Rodríguez, delegado de un fantasmal Instituto Nacional de Suelo Sustentable lanzó duras críticas al alcalde capitalino Ricardo Gallardo y al gallardismo en pleno.

Lo hizo en una reunión de partido y con el suficiente brío como para causar una profunda molestia entre el gallardismo.

Como suele ocurrir, en el Comité de ese partido se rasgaron las vestiduras y anunciaron a ritmo de boletín de prensa que exigían la destitución del delegado federal que se atrevió a criticar al jefe, patrón o como se llame.

Entonces, en el PRI consideraron que era necesario ya romper el cómodo silencio que venían manteniendo y llamó intolerante al PRD por no aceptar la crítica  desde la oposición.

La intolerancia ante cualquier crítica o ante quienes no concuerdan con su forma de hacer las cosas, ha sido un distintivo de la actual  administración del Ayuntamiento de la Capital y de la dirigencia estatal del Partido de la Revolución Democrática, dijo Sara Rocha Medina.

La dirigente del PRI en la capital defendió al delegado al asegurar que “en un actividad fuera del horario laboral, el funcionario puede dar su punto de vista de cómo está la administración del Ayuntamiento de San Luis Potosí”.

El Ayuntamiento no es claro en las obras que realiza y también niega los servicios a las colonias con el argumento de que no están municipalizadas, criticó la priísta.

“Para la dirigencia del PRD la administración del Ayuntamiento es inmaculada y honesta, pero los ciudadanos y los diferentes sectores de la sociedad nos damos cuenta de cómo se está desarrollando la administración municipal. Es lamentable que no tengan autocrítica para poder mejorar las cosas”.

Los priístas están despertando de su letargo, probablemente ya es demasiado tarde. Las redes del gallardismo se extienden todos los días habida cuenta de su eficiente y costosa estrategia del clientelismo y la dádiva.

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