Por Antonio González Vázquez

Hace unos días, durante la sesión del pleno de la Cámara de Diputados en la que se aprobó el Presupuesto 2018, un grupo de legisladoras del Partido Revolucionario Institucional, como si estuvieran en una tribuna de sol en cualquier estadio de fútbol de México y no en un recinto legislativo, en coro y agitando brazos y manos en todo lo alto, le corearon al diputado de MORENA, Ariel Juárez ¡“Ehhh, puto”¡

Ese grito se repitió y luego, las diputadas del PRI representantes del Estado de México, recurrieron a la burla hacia el diputado al corear “quiere llorar, quiere llorar”.

La agresión al diputado, solo porque el diputado Juárez llevó a la tribuna una denuncia contra el ex gobernador Eruviel Ávila quien habría desviado recursos públicos por 3 mil 600 millones de pesos.

Días antes de ese bochornoso y reprobable acto, se informó que cada uno de los 500 diputados federales se van a llevar un bono de despedida en 2018 por 844 mil pesos, esto, por fin de mandato. El reparto millonario fue defendido como “un derecho ganado” y como resultado de “los ahorros” de cada legislador.

Como sea, en los hechos, el desempeño de los diputados resulta patético y seguramente es motivo de vergüenza para todos puesto que se trata de uno de los Tres Poderes del Estado Mexicano.

En estos momentos no se sabe cuantos candidatos a diputados independientes contenderán en los comicios federal y local, pero es un hecho que en las boletas habrá nombre de ciudadanos cien por ciento ajenos a los partidos políticos.

Después de ver y escuchar a las diputadas del PRI lanzar ese grito homofóbico contra uno de sus pares de legislatura, cualquiera habrá pensado que ya ha sido suficiente apoyar a candidatos de partidos y que una buena opción serían los independientes.

De continúo somos testigos de los excesos de los legisladores locales y pareciera que no hay quien les ponga un alto. Probablemente un auténtico representante de los ciudadanos, se comportaría mejor y daría muestra de honestidad y decencia.

Habrá muchos independientes, desde la candidatura presidencial hasta el más modesto de los ayuntamientos y seguramente habrá quienes formen parte de los propios partidos, habrá otros que busquen un interés particular.

Pero también habrá quienes cuenten con un respaldo social, que tengan proyecto, que tengan compromiso y que presenten propuestas legislativas de primer orden. A estos habrá que hacerles caso.

El ¡”Ehhh, Puto”¡ que lanzaron las diputadas priístas junto con todas las pillerías y excesos que se cometen desde la falsa representación popular, debería ser sancionado con creces.

No se podrá decir que no hay opciones, estarán los candidatos independientes como alternativa para empezar a depurar una clase política tan corrupta y desvergonzada como la que tenemos.

Tal vez no sean la solución total, pero si representarán una posibilidad de hacer ver a los partidos y a la clase política que no están solo ellos, que hay otros por los cuales también votar.

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