Por Antonio González Vázquez

Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo, éste es el verdadero informe de actividades de los diputados de la LXI legislatura. No vale la pena gastar dinero ni saliva con el segundo informe de actividades legislativas, este es el informe de la ignominia.

Del 15 de septiembre de 2015 al 7 de septiembre de 2017, Mil 157 iniciativas de ley presentadas, de las cuales, 737 están pendientes, es decir, forman parte del profundo cajón de los rezagos.

De cada 10 iniciativas que se presentan, solamente se dictaminan tres, el resto están en el olvido.

Acuerdos y/o juicios de responsabilidad administrativa, de 38 que ha recibido la legislatura, 37 están pendientes.

En dos años, se realizaron solamente 77 sesiones ordinarias de un total de 173. Hubo ni más ni menos que 44 sesiones solemnes (en éstas no se aprueban dictámenes), 38 de la Diputación Permanente (que son solo para dar cause a comunicaciones recibidas en receso), 8 extraordinarias y 9 privadas (es decir para hacer negocios que seguramente por pena no hacen en público).

Los diputados que más hablaron en la tribuna (sin que eso signifique que lo hicieron para decir algo importante) son Oscar Vera con 460 intervenciones y José Luis Romero Calzada con 363 intervenciones.

Este es un informe apretado y escueto, pero es lo único que vale, un diputado está para proponer, analizar, discutir y luego, aprobar o rechazar iniciativas de ley. La actual diputación tiene pendientes 7 de cada 10 iniciativas. A eso se le llama improductividad o lo que es lo mismo, mediocridad.

A ese escueto informe que no puede llevarse más de tres minutos, añádase el affaire de la Ecuación de Corrupción y listo, es el impecable y descriptivo segundo informe de actividades legislativas.

Y si fuera poco para el desdoro, súmele la presencia de Manuel Barrera Guillén y ya está, el informe del cinismo y la mediocridad.

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