Por Victoriano Martínez

Toda contingencia que se presenta en un contexto social pone a prueba las estrategias que desde los espacios gubernamentales responsables de programas de prevención se tienen previstos.

Si bien los incendios en la Sierra de San Miguelito han dejado ver la falta de prevención para evitarlos al máximo, así como la de contar con herramientas para enfrentarlos, también han dejado ver los servicios que esa zona –que desde 2009 se pudo declarar Área Natural Protegida– presta a la ciudad.

Desde hace meses, la organización Cambio de Ruta ha insistido, incluso a través de un juicio de amparo, en la omisión por parte de las autoridades ambientales de contar con un programa de medición de la calidad del aire efectivo y eficiente, pero, sobre todo, con una comunicación de los resultados ágil para que la sociedad en su conjunto no se vea afectada.

Como pulmón de la ciudad, la Sierra de San Miguelito contribuye a limpiar el aire que respiramos. Al ser un pulmón atacado por los incendios forestales, quedó expuesto el efecto de perder con esa zona de protección para la ciudad: la calidad del aire cayó a niveles de riesgo para la salud de los habitantes de la ciudad.

Con frecuencia, Cambio de Ruta difunde información del BreezoMeter Air Quality index, donde San Luis aparece con mala calidad del aíre, con riesgos para las actividades al aire libre.

Los incendios y los vientos dejaron ver la importancia de la Sierra de San Miguelito cuando, el pasado martes, una inmensa nube de humo invadió la ciudad y alcanzó algunos municipios de la zona media, donde hubo nublazón por la ceniza, e incluso se notó en los parabrisas de los automóviles.

La calidad del aire que respiramos en la ciudad depende de lo que pase con la Sierra de San Miguelito. Lo confirmó la magnitud de los incendios.

La propia Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental se vio obligada a fijar una postura. En rueda de prensa en la que evitaron ser alarmistas, reconocieron la situación, aunque trataron de matizarla con expresiones como “la calidad del aire no representa un riesgo para la población” y “se recomienda mantener la calma”.

Y aunque señalaron que hacen un promedio cada 24 horas para emitir su reporte, reconocieron que durante los momentos de mayor impacto de los incendios el índice de contaminación llegó a 106 micras, cuando el máximo aceptable es de 75. Más aún, revelaron que por lo menos hubo una hora en la que la medición arrojó 312 micras.

Llama la atención que emitió cinco recomendaciones para la zona industrial: recomendaciones a la Industria de San Luis Potosí: 1.- Mantener puertas y ventanas cerradas. 2.- Mantener ventilación de manera artificial. 3.- Considerar disminuir la producción. 4.- Disminuir horarios de trabajo y 5.- Exponer lo menos posible a los trabajadores de las empresas.

Para la población en general sólo la recomendación de mantener la calma.

¿Y si en lugar de gastar más de 80 millones de pesos en preparar y publicar gacetillas que promocionan la imagen del gobernador Juan Manuel Carreras López, lo hicieran en un esfuerzo amplio y suficiente para que todos los habitantes de la ciudad conociéramos la calidad del aire que respiramos y sus riesgos, así sea por momento con indicadores pico?

Matarían dos pájaros de un tiro: (1) dejarían de violar el octavo párrafo del artículo 134 de la Constitución y (2) contribuirían a la protección de la salud de los habitantes de la ciudad, su zona conurbada y todo el Estado, con lo que cumplirían con la disposición constitucional.

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