Antonio González Vázquez

Cecilia González Gordoa y Margarita Hernández Fiscal, las dos, ex integrantes del gobierno de Juan Manuel Carreras López son las únicas que se atrevieron a tomar las candidaturas a las presidencias municipales de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez.

González Gordoa fue directora del DIF estatal y Hernández Fiscal  directora de Gobernación. El gobernador Carreras las convenció de aceptar el reto y no le pudieron decir que no.

Candidatas a petición del mandatario y con el visto bueno sin chistar del Comité Ejecutivo Nacional, el Revolucionario Institucional intentará algo que pareciera imposible: ganar la elección a una facción denominada Gallardismo que, sin escrúpulos ni temor a la ley, se ha acostumbrado a hacer lo que les place en la zona metropolitana.

Las dos priístas están demostrando tener mucho de lo que le hace falta a unos priístas capitalinos que rehuyeron a la candidatura. Dicen que el miedo no anda en burro.

González Gordoa y Hernández Fiscal iniciarán campaña con la derrota pintada en el rostro. No habría nadie que de un centavo por sus candidaturas, pero de ellas dependerá darle vuelta al escenario.

Su pertenencia al gobierno de Carreras López no tiene de plano significado alguno, toda vez que la administración carrerista se ha significado por su bajísimo nivel. Poco tienen ambas que tomar de su paso por la administración para ofrecerse al electorado como una opción.

Tal vez eso poco importa en elecciones coyunturales como la del primero de julio que está acompañada de la presidencial. Es probable que no importe la inexperiencia política de las candidatas. Lo que cuenta es que son dos perfiles totalmente opuestos a los del Gallardismo.

El PRI quedó en un lejano tercer lugar en las elecciones de la alcaldía capitalina en 2015, pero tenían un candidato impuesto por el grupo de Pablo Valladares. Manuel Lozano nunca levantó un centímetro de altura. De hecho, con el llamado Meme, el PRI sabía que perdería, pero no sabían con cuantos votos. Lo barrieron tres contra uno.

En 2012, el PRI ganó la alcaldía capitalina con más de 135 mil votos, pero en el 2015 perdió unos 80 mil votos.

En Soledad de Graciano Sánchez ni se diga. Va para cinco lustros que el PRI no gana la presidencia municipal.

Ahí será más complicado: es la cuna del Gallardismo. En ese municipio la familia Gallardo empezó a levantar su imperio político y económico. Prácticamente no se hace nada si ellos no lo autorizan. Tres períodos municipales les han bastado para formar un cacicazgo que pareciera invencible.

Junto a la dádiva, el regalo, la fiesta y el apapacho; la amenaza, el hostigamiento, el acoso. Su forma de hacer “política” está sembrada de dudas.

Este sábado 24 de marzo, González Gordoa y Hernández Fiscal toman la estafeta tricolor con la misión de derrocar a la Gallardía.

La propuesta de las dos será muy sencilla y lo suficientemente clara como para que los ciudadanos definan su voto el primero de julio: #del Miedo a la Esperanza.

Al Gallardismo también lo enfrentará Leonel Serrato Sánchez por MORENA. Realizará una campaña de denuncia y crítica contra el clan amarillo y en el PAN, no les queda nada más que Xavier Nava. El PAN está aniquilado desde la alianza presidencial y los acuerdos de que derivaron de ello con el Gallardismo.

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