Por Victoriano Martínez

No es casualidad.

Desde todos los niveles de gobierno se pagan obras.

Muchas sin que se construyan.

Muchas otras sin que se concluyan.

Muchas otras más con una calidad muy lejana a la pactada.

Muchas otras inútiles desde su planeación.

Muchas otras… la lista podría ser interminable si se contara con la imaginación que, desde un escritorio burocrático, los funcionarios han desarrollado para apropiarse de los recursos públicos.

No es casualidad.

Desde todos los niveles de gobierno encuentran a las empresas más apropiadas para pagar esas obras.

Muchas empresas fantasmas.

Muchas creadas ex profeso –incluso por los propios funcionarios, sus parientes o amigos.

Muchas dispuestas al moche, trasladado a la calidad de los materiales.

Muchas dispuestas a hacer obras inútiles.

Muchas, pues, conforme a las necesidades de la imaginación que se desarrolla desde un escritorio burocrático, pero también otras capaces de incentivar a esos creativos funcionarios.

No. No es casualidad que en municipios como Ciudad del Maíz, San Vicente Tancuayalab, Cerritos, Ahualulco, Moctezuma, Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí y los que se acumulen, haya denuncias de pagos a empresas por obras de mala calidad, mal hechas, incompletas o inexistentes.

Pagos millonarios por nada y/o por casi nada.

Obras para el lucimiento en una inauguración, aunque lo inaugurado sea sólo una fachada…

O una alberca cuya administración se entregue a una empresa –que también las hay para eso– a cambio de una contraprestación que nunca se pague –que también suelen hacer eso–, funcione una corta temporada… y después quede en el abandono.

Sólo un ejemplo más.

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