Por Victoriano Martínez

Si en algo ha sido consistente el gobernador Juan Manuel Carreras López es en decir una cosa y actuar en sentido totalmente contrario, en una traición permanente a los intereses de la sociedad. Tres muestras: el Sistema Estatal Anticorrupción, el combate a la impunidad y la Sierra de San Miguelito.

Desde su discurso de toma de protesta tomó como bandera la creación del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA), y apenas este martes (mil 389 días después) se publicó en el Periódico Oficial del Estado la conformación del Comité Coordinador, con una serie de inconsistencias que anulan todo lo actuado por sus integrantes desde el intento de instalación el 28 de agosto de 2018.

El timing de Carreras tiene en el SEA el mayor ejemplo de la forma como en su discurso pretende proyectar que responde a los intereses de la ciudadanía y en los hechos obstaculiza y/o retrasa al máximo cualquier resultado.

Prácticamente han pasado dos tercios de su mandato y el SEA aún no está completo. Mucho menos pueden esperarse resultados, sobre todo si en la formalización del Comité Coordinador resaltan las ausencias del fiscal Anticorrupción, la auditora Superior del Estado y el representante del Poder Judicial, principales responsables del combate a la impunidad.

Carreras López afirmó que en cuanto se aprobaran las leyes del SEA, actuaría en contra del ex alcalde Ricardo Gallardo Juárez porque sabían de sus fechorías, que hoy son de dominio público, y de “muchas más”.

A pesar de las denuncias penales muy documentadas, Carreras López toleró las corruptelas de Gallardo Juárez, con una actitud cómplice y encubridora, que una vez más desmintió su discurso contra la impunidad.

A tal grado Carreras López finge lo que no es y lo que no siente, que el pasado 24 de mayo, ante cientos de potosinos congregados en la Plaza de los Fundadores, solicitó al presidente Andrés Manuel López Obrador apoyo para declarar la Sierra de San Miguelito como Área Natural Protegida, al mismo tiempo que pedía recursos para una carretera que vulnera esa zona ecológica.

No pasó un mes de su público desplante ecologista, cuando Carreras López inició gestiones para que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) le autorice un cambio de uso de suelo que afectará más de 490 hectáreas de la Sierra de San Miguelito y abrirá la posibilidad de un daño ecológico mayor, con las graves consecuencias para el resto de la ciudad.

López Obrador tan estuvo de acuerdo en la declaratoria de la zona ecológica que sentenció: “la Sierra de San Miguelito no se toca”.

Como buen farsante, Carreras López aplaudió la postura presidencial, aunque seguramente ya tenía en su escritorio la Manifestación de Impacto Ambiental con la que hoy esperan que la SEMARNAT les autorice la destrucción de una primera parte de la Sierra de San Miguelito.

Si se describe de manera coloquial aquella escena, tendría que decirse que Carreras López le vio la cara a López Obrador, y lo utilizó para, una vez más, vérsela a todos los potosinos.