Los reporterillos de Astrolabio Diario Digital echamos un vistazo al pasado y en esta sección le presentamos uno de nuestros hallazgos:

Los gobernadores siempre suelen ser muy condescendientes con la prensa como una estrategia para ser bien tratados y proyectar una buena imagen. Tal fue el hallazgo esta semana en El Monitor Republicano del 20 de mayo de 1885. Así lo expresaba un gobernador potosino:

EL GOBERNADOR DE SAN LUIS POTOSÍ

…en circular que ha dirigido a la prensa periódica, al tomar posesión del Gobierno, dice entre otras cosas:

“Cuento, para procurar el acierto en mi Gobierno, entre otros elementos, con la cooperación ilustrada de la prensa periódica que representa un papel de tan grande importancia en la práctica de las instituciones democráticas.

“Por lo mismo, estoy dispuesto a atenderla con todo empeño, y a obsequiar las indicaciones que le sugieran los fines nobles que se propone alcanzar.

“Cumple a mí deber hacer a ustedes, señores RR. esta manifestación leal y franca de mí propósito, esperando que se servirán contribuir con sus luces al cumplimiento de las obligaciones que me impone el honroso puesto al que he sido llamado por mis conciudadanos”.

¡Si fuera cierto esto último, qué felicidad!

“En cuanto a lo anterior, todos los gobernadores dicen los mismo o cosa parecida en sus circulares, y en sus discursos al tomar posesión de sus comisiones, haciendo por supuesto las protestas de ley que se acostumbran; pero después… ¿quién se acuerda de eso?”.

Un extra: Así se hablaba de la miseria en esa misma edición:

¡MISERIA!

No deja de tener su oportunidad la observación que hace nuestro colega “La Época”:

“Por todas partes se oyen lamentaciones de que el comercio está paralizado, que el dinero no circula, que escasea el trabajo, que nadie tiene ya lo suficiente; y sin embargo, los teatros se ven atestados, las líneas urbanas hacen gran negocio en sus diversas vías, el lujo que se advierte en los salones supera a otros años y no se habla en la buena sociedad ma´s que de banquetes, de excursiones y paseos, de soirces y de bailes.

En fin, ¿en qué quedamos, hay abundancia o miseria?”

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