Frater Ignatius

No se pretende hacer ninguna apología de la violencia. Empero, en ciertas circunstancias la anarquía utiliza una serie de estrategias para poder ser escuchada. Podemos observar que en la última película de Misión Imposible se maneja este tema en forma simple. Es en los actos violentos en donde se confunde desorden con anarquía. Efectivamente, la anarquía en ocasiones tiene que recurrir a la violencia para cambiar o intentar cambiar el estado de las cosas.

Surge en Europa una filosofía anarquista como una especie de ala del anarquismo individualista. El crimen es el eje de un estilo de vida. Evidentemente no era una doctrina filosófica ni política y mucho menos moral.

Existía un profundo descontento por aquellos años finiseculares del XX.  Hombres como Ravachol, Henry, Angiolillo, Caserio cometieron varios crímenes en nombre de un anarquismo cuestionable.

La famosa Banda de Bonnot fue el más famoso grupo ilegalista. Es decir, existen dos conceptos que se ligan en relación con el ilegalismo: La propaganda por el hecho y los hombres de acción. Existieron muchas acciones violentas a fines del siglo XIX contra muchos dirigentes importantes a nivel mundial. Reyes, zares, notables de todas las cortes europeas y presidentes, industriales o políticos americanos. Nadie escapaba al puñal, el rifle, la bomba o la pistola del justiciero vengador solitario. Las personas que citamos al principio tenían una red de amigos que ayudaban a contactar distintas personas informadoras. Se desplazaban con mucha facilidad debido a que existía gente que los apoyaba plenamente. La propaganda por el hecho aunado a la idea de los hombres en la acción eran las dos fuerzas que impulsaban a estos hombres y a muchos más a delinquir de una u otra forma; incluso a robar descaradamente. Por tal motivo, existe una profunda controversia en el pensamiento anarquista entre si admitir o no a estos hombres cuya Banda de Bonnot es el caso emblemático de una anarquía extrema que sostiene la violencia para evitar una violencia mayor o de consecuencias funestas.

El magnicidio es visto como una gran propaganda para poder motivar a las personas a que ejecuten actos de violencia para cambiar el estado de distintas situaciones. Se consigue un efecto similar a un juego de espejos entre diferentes naciones, que se pueden tambalear ante una acción insurreccional de personas que incluso utilizan la ciencia y la tecnología para literalmente matar. El agitador político o el activista es una figura esencial a finales del siglo XIX. Un agitador en palabras de Marin, es aquel que a partir de la palabra o de sus escritos moviliza las conciencias de su auditorio. Es capaz de provocar la revuelta entre las masas populares con sus denuncias de la desigualdad social o su reflexión.

Los grupos de afinidad es parte medular de todo este movimiento. Personas que tienen como objetivo la misma causa. Desean vehementemente convulsionar los acontecimientos para poder literalmente dar un vuelco en la vida del mundo. Una tarea que en ocasiones es casi imposible pero siempre con la chispa de la insurrección tanto de corte político como de actitud interna ante la vida. Estos anarquistas aborrecían de llevar una vida borreguil y decidían aún con el riesgo de sacrificar su vida, lanzarse a una empresa francamente peligrosa.

Algunos anarcoindividualistas se acercarán a algunas posturas de los ilegalistas. Tenemos el caso de Armand, por ejemplo. Se confrontarán con los sindicalistas que defienden el trabajo en equipo y el orgullo de clase.  Las posturas de ambos grupos dentro del anarquismo se expresarán públicamente en la prensa y en distintos debates en ateneos y centros obreros. El anarquismo sigue su andadura y pasa al siglo XX y con nuevo auge sigue en el siglo XXI, metamorfoseándose y haciendo uso de la tecnología -especialmente medios digitales- para seguir levantando las voces de individuos que anhelan la libertad y el vivir en paz.

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