El letargo de Carreras

El letargo de Carreras

Por Victoriano Martínez

Que este jueves se hayan aprobado reformas y adiciones a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, después de 18 meses y 13 días de la declaratoria de la Alerta de Género, exhibe el letargo característico de la administración de Juan Manuel Carreras López.

Se trata del timing (eufemismo para justificar el letargo) al que Carreras López somete sus acciones, en un enigmático cálculo de un posible costo beneficio que debería generar las medidas más provechosas para la sociedad.

Pero lo aplica de tal manera que el costo para la sociedad resulta alto (más en un tema tan sensible como la violencia contra las mujeres), en tanto que para su administración simplemente la proyecta como gestores que nadan de muertito para no complicarse la existencia sin sacrificar los beneficios de ser altos funcionarios.

La Alerta de Género resulta un programa que exhibe el típico comportamiento carrerista en la administración pública: tortuguismo para atender las acciones necesarias y simulación para asegurar que trabajan.

La declaratoria de Alerta de Género establece tres tipos de medidas a aplicar desde el 21 de junio de 2017: Medidas de Seguridad, Medidas de Justicia y Reparación y Medidas de Prevención.

El gobierno de Carreras López abrió un sitio Web (alertadegeneroslp.org.mx) como instrumento de difusión. La medida es buena, lo malo es que la mayor parte de sus apartados se encuentra vacía, con especial gravedad el denominado Seguridad Ciudadana, en el que deberían aparecer las recomendaciones.

En el apartado de Acciones de Gobierno aparecen diversas Cédula de Seguimiento. De ahí hemos tomado un ejemplo de cómo en cada tipo de medidas se simula realizar acciones específicas para atender la Alerta de Género.

En cuanto a las Medidas de Seguridad, la declaratoria propone “crear una aplicación para teléfonos inteligentes que permita a las mujeres víctimas de violencia el acceso inmediato a los servicios de atención y seguridad”.

En la cédula afirman que “se instaló y se dio acceso a una aplicación para teléfonos inteligentes vínculada a servicios de atención y seguridad (C4)”. No obstante, en las observaciones aclaran que se trata de la “aplicación 911 desplegado a nivel nacional que es atendido por la Dirección General de Tecnología de la Secretaría de Seguridad Pública”.

No es el único caso en el que se montan en un programa ya establecido para cuestiones de seguridad generales y no específicas para prevenir la violencia contra las mujeres.

Como Medida de Prevención se establece “diseñar y ejecutar inmediatamente una estrategia para atención y prevención de la violencia contra las mujeres en el transporte público”.

El indicador presume la instalación de 222 cámaras de vigilancia y de 600 botones de pánico en el transporte público.

En las Medidas de Justicia y Reparación, se advierte que “se deberán establecer mecanismos de supervisión y sanción a servidores públicos que actúen en violación del orden jurídico aplicable en materia de violencia de género”, así como “dar continuidad a los procesos iniciados previamente por posibles omisiones de servidores públicos en la integración de carpetas de investigación”.

La cédula de seguimiento reporta que “se instruyó la constitución de un mecanismo de supervisión a los Subprocuradores”, pero aún se trabaja en los “elementos complementarios (cualitativos) que permitan demostrar el grado de avance de la acción reportada o acción a realizar”.

También señala que “se elaboró el protocolo de intervención para casos de hostigamiento y acoso sexual en las dependencias del Estado, con el fin de contar con un instrumento práctico de prevención, atención integral y sanción para casos de hostigamiento y acoso sexual en las dependencias del Estado, con perspectiva de género y de derechos humanos”.

No obstante, a más de 18 meses sobre ese protocolo se advierte que “la implementación está en proceso”.

Son sólo unos ejemplos del letargo y la simulación que provocan el concepto carrerista de timing, en un tema tan sensible como la violencia contra las mujeres. Lo más lamentable es no es en el único.