El Catalejo es el resultado de las mentes desorientadas de los reporterillos de Astrolabio Diario Digital

Cuando se viene la tempestad, la recomendación es hincarse, Pero hay quienes ven la tempestad y no se hincan, como sí lo hace el arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, quien, ante la tempestuosa ola de asesinatos inauditos, se encomienda a la Divina Providencia. Tal parece ser la única opción que le queda a los potosinos ante la actitud de unas autoridades que pasan de pretender minimizar el problema con afirmaciones que rayan en ser una vacilada como que en cuestión de inseguridad “hay percepciones diferentes” (¿estaban colgados o simplemente estaban suspendidos por una cuerda en el puente?), hasta las que prácticamente muestran que se ha perdido el juicio (o como dijera el arzobispo emérito Arturo Antonio Szymanski, perdieron la chaveta) y son capaces de compararse con los simples ciudadanos y expresar un “yo camino muy seguro en San Luis”, como si no lo hiciera rodeado de guaruras y con la excesiva protección que a la población que representa resulta incapaz de darle, junto con su gabinete de seguridad, que más parece aquella vieja ensalada de locos…

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