Eduardo Delgado

En el Poder Judicial del Estado fue un secreto a voces el moche, en especie o económico, requerido por Guillermo Balderas Reyes para “persuadir” a sus homólogos en el Consejo de la Judicatura de permutas o ascensos de personal que él les proponía. 

Lo anterior lo aseveró en entrevista con Astrolabio Diario Digital una de sus víctimas, quien pidió el anonimato por temor a represalias en caso de que se concrete el retorno del asesor del diputado de Morena, Edson de Jesús Quintanar Sánchez, al Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado. 

Contó que le pidió 15 mil pesos para organizar una comida para “convencer” a sus compañeros de su cambio a la capital. El anticipo de 10 mil sólo alcanzó para su traslado a un municipio localizado a menos de 100 kilómetros del sitio acordado. Derivado del reclamo del incumplimiento fue sujeta de acoso laboral.

Designado por el Congreso del Estado, Balderas Reyes integró el Consejo del 30 de agosto de 2009 al 31 de agosto de 2014. Lo suplió Carlos Alejandro Ponce Rodríguez, quien concluye su encargo el 30 del mes en curso. 

El primero es promovido para volver al cargo por el presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso y líder de la fracción morenista, Edson Quintanar. El segundo -al que le encantan los madrazos- le asiste la posibilidad de ser ratificado para permanecer como consejero hasta el 2024.

El Consejo de la Judicatura lo integran cuatro miembros. Uno, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, quien de manera simultánea preside el Consejo; los otros tres son designados a propuesta de cada uno de los poderes del Estado: Legislativo, Judicial y Ejecutivo. 

Ante el probable retorno de Guillermo Balderas al Consejo de la Judicatura, la perjudicada sostuvo que durante su encargo se dedicó “a extorsionar y lucrar con el trabajo” del personal del Poder Judicial. “Pedía cantidades fuertes para acercarnos de adscripción, para ayudarte o hacerte un favor”, explicó.

Hace 10 años, recordó, en las postrimerías del sexenio del ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga, fue nombrado consejero promovido por su paisana María del Socorro Herrera Orta, la entonces diputada panista originaria de Ciudad Valles, de donde también es originario Edson Quintanar.

“Se sentía el mandamás en el tribunal. Quitaba y ponía gente. Te decía: ¿quieres un cambio?… te cuesta cierta cantidad”, aseveró. “Si no me cumples te castigo, te quedas donde estás o te mando más lejos”, amagaba.

Cuando alguien incumplía un acuerdo “él buscaba la forma, a través de los visitadores, de integrarte un juicio de responsabilidad por el más mínimo detalle hallado en tu trabajo. Era su forma de chantajear”, añadió.

A los visitadores, dijo, los enviaba con la consigna de hallar cualquier falta “para hacerte un juicio de responsabilidad, inhabilitarte o correrte; es una de persona de lo más corrupta que hay en San Luis Potosí”, condenó.

Conocidos de unos años, Balderas Reyes llamó a la víctima para ofrecerle su cambio a la capital a cambio de 15 mil pesos, que ocuparía para “invitar a comer” a sus compañeros y pedirles que autorizaran su permuta. “Pedía dinero a nombre de los otros consejeros, que la verdad nunca se supo que pidieran dinero”, precisó.

Entregada parte del monto pactado la víctima fue transferida a un municipio ubicado a menos de 100 kilómetros de distancia de la capital, donde le pidió esperar unos meses para concretar lo acordado. “Acepté porque iba y venía a diario a la ciudad, pero luego de un año le pregunté qué había pasado”. 

La interrogante no le agradó al hoy asesor del diputado Edson Quintanar, quien lo habría promovido para ocupar la Oficialía Mayor del Congreso del Estado, luego de la destitución de Marcelina Oviedo Oviedo.

“Así vamos a dejarlo todo porque ya me metiste en un problema”, le dijo Balderas Reyes a la afectada, porque esta les anunció su cambio de adscripción a sus compañeros y conocidos.

No obstante, meses después fue enviada a la capital gracias al magistrado Salvador Ávila Lamas, “sin ninguna dádiva ni nada”, precisó. 

Enterado de ello, “por venganza o rencor”, Balderas Reyes ordenó hacerle una revisión en el juzgado, donde le encontraron un asunto administrativo por el que le fincaron un juicio de responsabilidad y la sancionaron con 45 días de suspensión sin goce de sueldo.

“Lo mío no fue por dinero como él acostumbra, fue una situación legal, de procedimiento”, precisó en entrevista concedida como testimonio de la conducta impropia de Balderas Reyes.  

Cumplida la sanción “me mandan a un juzgado de ejecución, donde enseguida me hicieron una revisión extraordinaria… en la que te revisan hasta los lápices y las gomas. Eso es acoso laboral, para que vayas y le pidas perdón o le ofrezcas dinero para que te deje tranquilo. Esa es la forma en que él trabaja”, finalizó.