El País

Harvey ni siquiera ha rozado México, pero sus efectos se dejarán sentir en su economía. El severo encarecimiento de la gasolina en el mercado estadounidense de materias primas tras el paso de la tormenta por Texas, tendrá incidencia en el precio de los carburantes en México. Los incrementos no serán ni mucho menos equiparables con el gasolinazo de principios de año, pero todos los analistas consultados creen que tendrá incidencia en el coste que afrontan los automovilistas mexicanos. Dos de cada tres litros de gasolina que se consumen en el país latinoamericano se importan de su vecino del norte. De esa cantidad, el 83% proviene de Texas.

El huracán, devenido en tormenta tropical con el paso de los días, ha obligado a cerrar más de una decena de refinerías y ha provocado un aumento de casi un 9% en la cotización de la gasolina en el mercado de Nueva York desde el cierre del miércoles de la semana pasada, la víspera de que se decretase la alerta por la inminente llegada del fenómeno natural. Este repunte se traducirá, según los cálculos de Banco Base, en un incremento del precio de la gasolina en México de casi un 1% en las próximas jornadas.

Los técnicos de la entidad financiera apostillan, sin embargo, que el encarecimiento de la gasolina podría ser mayor, “ya que los datos disponibles para la libre flotación de precios en México son limitados”. La cotización del precio futuro de la gasolina en EE UU es uno de los elementos que el regulador mexicano toma en consideración para fijar los precios máximos de la gasolina y el diésel. La petrolera estatal, Pemex, ha garantizado el suministro de combustible en todo el país.

“El aumento en los precios será gradual, ya que la fórmula que usa el gobierno para fijar precios suaviza los cambios”, dice Carlos Serrano, economista jefe de la primera entidad financiera mexicana, BBVA Bancomer. “El efecto será menor. Nosotros no vamos a cambiar nuestro pronóstico de inflación”, añade. El súbito encarecimiento de los carburantes con el gasolinazo sí tuvo un importante efecto sobre la inflación, que está hoy en máximos de los últimos ocho años. Javier Estrada, director de Petróleo y Gas de la consultora PwC en México, incide por su parte en la “experiencia” del país latinoamericano “en el manejo de situaciones extremas”. “La lección que nos deja es que tenemos insuficiencia de almacenamiento en algunas zonas de México, como en Veracruz o Tuxpan [los puertos a los que llega la mayor parte de la gasolina importada]”, añade.

Según la información de Bloomberg, en Texas –el Estado petrolero por excelencia– se han dejado de refinar algo más de 3,1 millones de barriles diarios desde el cese de operaciones, cifra equivalente al 17% de la capacidad total de refinado de EE UU. Esta merma ha provocado también una caída en los precios del petróleo crudo, la principal materia prima de la gasolina.

“La tormenta tropical Harvey se encuentra en la frontera de Texas y Luisiana, segundo mayor refinador de crudo en EE UU. Hasta ahora no se presenta ningún cese de operaciones en Luisiana y la refinación continúa, pero no se puede descartar el riesgo de que las operaciones de ese estado se vean afectadas”, subraya Gabriela Siller, jefa de análisis económico y financiero de Banco Base. En Texas y Luisana se refina casi la mitad del crudo estadounidense.

Aunque en los últimos años ha perdido importancia en detrimento de otras zonas de EE UU, el golfo de México sigue siendo una región clave para el sector petrolero de la primera potencia mundial. Para México lo es aún más: casi el 83% de la gasolina importada desde EE UU tiene origen en el Estado de Texas, sede de importantes refinerías.

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