Por Victoriano Martínez

Como el par de noticias: una buena y una mala.

La buena. Los potosinos de la capital que se sienten inseguros son menos. Hace tres meses, en septiembre, eran el 88.46 por ciento; ahora, en diciembre, son el 83.1 por ciento, 5.36 puntos menos.

Así lo reveló la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana diciembre 2018 (ENSU) que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El porcentaje aún es muy alto y está sobre la media nacional, que es del 73.7 por ciento. Pero que sean menos los que tienen miedo no deja de ser una buena noticia: se percibe menor inseguridad.

Considerar que esa reducción en la percepción de la inseguridad pudiera ser por el cambio de autoridades en el Ayuntamiento capitalino sería un juicio prematuro, porque viene la segunda noticia.

La mala. Los potosinos de la capital que perciben poco efectiva a su autoridad son más.

Sí. En septiembre, al cierre de la administración de Ricardo Gallardo Juárez, el 77.8 por ciento de los potosinos consideró que la autoridad era poco efectiva.

Para diciembre, el primer trimestre de la administración de Xavier Nava Palacios, el porcentaje de potosinos que perciben que la autoridad es poco efectiva se incrementó a 81.4 por ciento, es decir, creció 3.6 puntos porcentuales.

En conjunto, la buena y la mala no son otra cosa que una señal inequívoca de que más vale que desde la administración municipal revisen a detalle toda la información que ofrece la ENSU que presenta el INEGI, para reforzar lo que hace sentir seguros a los potosinos y ajustar lo que hace que sean vistos como poco efectivos.

No hacerlo sería desaprovechar un instrumento que desde hace tres años aporta el INEGI.