Frater Ignatius

Hablar de este hombre es introducirse en un terreno con dos vertientes principales. Por un lado es un filósofo y por el otro es un anarquista de pura cepa. Digamos que es un pura sangre de la sensibilidad anarquista. Las razones por las cuales trataremos a este anarquista en cuatro apartados son fundamentalmente dos: Por un lado, la influencia que ejerció en un Nietzsche haciendo mutis; la segunda por la afinidad que tiene este pensador con el que esto escribe.

El silencio del titán alemán es parcial. Indirectamente defendió a Stirner. Suponemos que por cierto orgullo y al quererse sentir absolutamente original, metió en las sombras a Stirner. Vamos a demostrar que la filosofía Nietzcheana y la filosofía Stirneana –por llamarla de algún modo- se dan la mano en más de una tesis.

Los dos gigantes están de acuerdo en que el hombre es el ser más importante de la existencia. El hombre no como abstracción sino el hombre en su absoluta individualidad, en su total subjetividad. No existe para ambos el Hombre con h mayúscula por decirlo así. Los dos filósofos aborrecen de las abstracciones y ambos son partidarios de la afirmación y reafirmación del individuo como fortaleza y como ente dotado de creatividad y de fuerza. Se puede decir que se encuentran en pleno vitalismo. Lo humano demasiado humano del filósofo de Sils María sincroniza su mirada con el Único de Max Stirner. Por cierto, el nombre de éste último es un seudónimo que significa “frente enorme”, haciendo alusión directa a dicha parte del filósofo Johann Caspar Schimdt.

Es necesario aclarar que el vitalismo según la concepción de Bergson y otros es ahora un error desde los postulados de la ciencia. Empero, se sostiene en el sentido de darle preponderancia a la vida del más acá más que a las hipótesis de un más allá no experimentado por ningún ser humano ni por ningún otro ente viviente. Si se colocan los hechos entre la inmanencia y la trascendencia, se puede argumentar que los dos filósofos en cuestión son partidarios de una inmanencia no solamente pasiva sino absolutamente activa y creadora.

La afirmación tanto de una fuerza física como mental se encuentra implícita en los dos filósofos. En el Único de Stirner, se erige en un aspecto esencial el tomar cuanto sea posible según las capacidades de cada hombre en concreto. Por otra parte, en la voluntad de poder de Nietzsche se levanta la acción concreta del concepto del superhombre, el famoso Übermensch.

Las afinidades son varias pero también las diferencias son muchas. En Nietzsche existe una especie de metafísica con la voluntad de poder, el superhombre y el eterno retorno de lo idéntico. En el caso de Max Stirner, no entra en elucubraciones tan sofisticadas y simplemente sostiene que el individuo es lo más importante, lo esencial, lo que prima por sobre todo lo demás y que puede tomar lo que desee siempre y cuando pueda hacerlo tanto con su capacidad mental como con su fuerza física.

Lo bueno de Nietzsche es el aumento de fuerza. Lo malo y hostil es la disminución de esa fuerza o voluntad de poderío. En el caso de Stirner es simplemente la habilidad que se tenga para poder medrar en el mundo con inteligencia y cierta astucia. La disminución o lo malvado en el hombre es el permitir que otros dominen su vida. Ahí se ve la veta anarquista de Stirner que analizaremos más a detalle en la siguiente parte, junto con aspectos ya más concretos de su vida y obra.

Continuará…

Anarquismo como resistencia al poder

Anarquismo filosófico

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