Por Eduardo Delgado

Atada a la manija de la puerta de la Secretaria General de Gobierno, María de Jesús Almendárez Prieto, preguntó a sus interlocutores: “¿No han entendido que estoy dispuesta a todo?”. Les aseguró que se colgará en Palacio de Gobierno si no le otorgan la base sindical a su hijo, como parte de la reparación del daño recomendada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).  

De madrugada, acompañada de familiares, Marichuy entró a Plaza de Armas para colocar una carpa e instalarse en plantón frente a la sede oficial del Poder Ejecutivo.

A las nueve de la mañana, junto con un sobrino y una prima, se metió a Palacio de Gobierno. Subió a la planta alta y con cinta adhesiva fijó una lona en el muro al lado de la puerta de la oficina del Secretario General de Gobierno, Alejandro Leal Tovías.

“Por firmar oficio difamatorio en contra de la víctima de abuso y acoso sexual…dan su base a Noe Alberto Lara Briones hijo del oficial mayor del municipio (sic)”, se leía en la manta.

Enseguida se ató. Minutos después llegó José Gerardo Palau Mejía, funcionario de la Oficialía Mayor de Gobierno del Estado, quien trató en vano de convencerla de retirarse a platicar a otro lugar.

“Les estoy avisando…me voy a colgar. A ver ¿qué hace el Gobernador? Hay alerta de género pero parece que no la hay. El Gobernador es un mentiroso…”, aseveró la inconforme.

“No quiero que me atiendas, quiero que me resuelvas”, increpó a Gerardo Palau, cuando este le ofreció atenderla.

Le dijo que ya le habían asegurado que la asignación de la base para su hijo estaba por ser autorizada por Bernardina Lara “¿Ella es la que gobierna?”, lo interrogó. “Si ella es la gobernadora que venga”, completó.

Les recomendó ir a negociar con Bernardina Lara, quien a su juicio se opone a otorgarle la base a su hijo, porque “protege” a Juan Martín Gatica Izaguirre, quien la acosó y abusó sexualmente en la Secretaría de Desarrollo Urbano Vivienda y Obras Públicas.

“Vayan, tienen tiempo, porque les he cumplido todo lo que les he dicho”, le advirtió al funcionario. “¿Hay gobernador?…no, no lo hay”, preguntó y respondió ella misma. El funcionario se retiró.

COMO NIÑOS REGAÑADOS

Quince minutos después llegó Sonia Nájera Hernández, Secretaria Particular de Leal Tovías, acompañada del otrora combativo y aguerrido defensor de migrantes, Sergio Iván García Badillo, ahora en el papel de encargado provisional de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas.

Salvo la invitación a pasar a una sala a conversar, el reconocimiento de que no han hecho nada y que no está en sus manos resolver, ambos permanecieron mudos ante lo incontestable.

“¿No han entendido que estoy dispuesta a todo?”, les cuestionó. Como niños regañados se quedaron sin responder. En alusión a la líder sindical acotó: “Ella es una Elba Esther Gordillo”.

“Me hacen gastar en lonas y no me quieren reponer los gastos”, refutó mientras Sonia, cabizbaja, sostenía en sus manos cruzadas una libreta y su dispositivo móvil. Sergio Iván con un lapicero entre las manos.

“Fui muchas veces contigo y no me atendieron”, le reprochó Marichuy a Sergio Iván. “Las veces que has venido te he atendido”, intervino Sonia. “Sí, pero no me resuelves”, replicó María de Jesús.

“Es como verme en un espejo y platicar. “Hola, ¿cómo estás?… me quiero quejar. Ah sí”. No me resuelves… es lo mismo”, ilustró la inconforme. Además, añadió, “la solución no está en ti y tu jefe no me recibe”, condenó.

Señaló a Sergio Iván y aseveró que él tampoco le ha resuelto nada. “¿Por qué?…porque su jefe es Leal Tovías.  Así ¿cómo me van a reparar el daño a mi hijo?”.

Les dejo claro: “No quiero dinero”. Les recordó: “Hay 33 millones de pesos para las víctimas… ¿qué le hacen a ese dinero?…hay víctimas y no les reparan el daño. Si a mí, gritando, no me reparan, imagínense las que se quedan calladas, que han perdido un hijo y que no saben…”, planteó. Interlocutora e interlocutor mudos.

Reprobó: “¿Cómo cuantificaron el monto que me van a reembolsar?… ¿que no tuvieron que haberme hablado?”, les replicó. “De nada me sirvió haber estado más de un mes encadenada”, condenó.

“Ya me han engañado mucho; me dicen que mañana, que mañana y que mañana”. Les recordó: “Ya llevo cuatro años así, me faltan cuatro años para jubilarme…prefiero colgarme”, aseveró.

El silencio de los niños regañados se transformó en sepulcral. Luego de casi 20 segundos Maruchuy lo rompió. Le pidió a una familiar enviar un mensaje a través del servicio de mensajería instantánea Whatsapp.  

María de Jesús se mostró dispuesta a no retirarse y como prueba les mostró unos pañales para adulto.

 

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