Por Victoriano Martínez

La historia de los sindicatos independientes en las empresas instaladas en San Luis Potosí suele tener como telón de fondo un predominio de la representación sindical en organismos como la CTM, la CROC, la CROM y centrales gremiales como esas, que más que defensores de los derechos de los trabajadores, son meros mediadores con los patrones para llevar la fiesta en paz.

En 2008, los trabajadores de Industria Vidriera del Potosí, filial de Grupo Modelo que produce botellas de cerveza, sentían que su sindicado, afiliado a la CTM, no los defendía como debiera. Tras un proceso de protestas que llevó a la renovación de su dirigencia, los inconformes lograron la dirección y acordaron abandonar la CTM.

El 26 de enero de ese mismo año, la empresa determinó de manera unilateral el despido de 250 trabajadores, en una maniobra para desmantelar el sindicato independentista. Aquello fue a tribunales, y la resistencia de los despedidos fue mermando con el tiempo. Seis años después muchos de los despedidos habían aceptado finiquitos y arreglos con la empresa.

Sólo un grupo reducido alcanzó a llegar firme a la sentencia que ordenó su reinstalación. Para entonces, la representación sindical ya había regresado al carril cetemista.

El primero de julio de 2014, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Automotriz Similares y Conexos de los Estados Unidos Mexicanos, afiliado a la CTM, firmó con los representantes de la empresa alemana BMW un contrato colectivo para representar a los trabajadores de la empresa que, para esas fechas, aún no contaba con uno solo contratado.

Aquella firma exhibía la existencia de contratos de protección para los patrones y ya entonces se mencionó la existencia de un contrato de protección de la CTM con la empresa Goodyear, aunque Emilio de Jesús Ramírez Guerrero, líder cetemista en el estado, lo negaba.

Recientemente, Universidad Tecnológica de San Luis Potosí despidió a ocho profesores, en su mayoría integrantes de la directiva del Sindicato Independiente de Trabajadores de la institución (SITUTSLP). Octavio Álvarez Delgado, secretario suplente del sindicato, calificó la maniobra como una manera en que “rasuran” a la directiva de esa incipiente organización sindical.

El artículo 2º de la Ley Federal del Trabajo establece para los trabajadores el derecho a “la libertad de asociación, autonomía, el derecho de huelga y de contratación colectiva”, en tanto que en el artículo 364 Bis advierte que se debe respetar “la libertad, autonomía, equidad y democracia sindical”.

Se trata de derechos ignorados tanto por empresarios como por autoridades laborales que, este martes, se incorpora un capítulo más en las acciones para frenar el surgimiento de un sindicato independiente.

Pablo Medina, trabajador despedido de Goodyear, señaló que el abogado de la empresa, José Mario de la Garza Marroquín, visitó su domicilio para notificarle su despido y al cuestionarle la causa, le atribuye la afirmación de que “esto es una limpia, tú sabes lo que están haciendo”. También circuló un video en el que a la esposa de uno de los trabajadores se le notifica el despido de su marido.

La represalia contra un nuevo intento de surgimiento de un sindicato independiente no es nueva, como tampoco la participación de De la Garza en un acto en el que algunos derechos quedan en entredicho. Está el caso de su representación del grupo GEN, competencia de Vigue, y su intervención en el caso de El Jaralito.

Independientemente de los actores y sus historias personales, lo que se mantiene como una constante es una acción consistente en contra de la libertad sindical con nuevas modalidades de acción, como en este caso los despidos a domicilio y con el acompañamiento de un notario público.

Video tomado de https://twitter.com/twitter/statuses/1016516802354933760

 

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