Por Victoriano Martínez

Lo que le faltaba al anodino gobierno de Juan Manuel Carreras López.

Si se trata de la inseguridad, la indolencia es tal, que la salida es atrincherarse en comparaciones con otros estados, como si el hecho de que haya otros peor aliviara el dolor y el miedo que aquí cobra la delincuencia.

Si se trata de la Alerta de Género, los presuntos programas en marcha son una apariencia de acciones de combate a ese flagelo contra la mujer potosina que es desenmascarada por el hecho de que se hayan duplicado los feminicidios a partir de su declaratoria.

Si se trata del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA), se organiza de tal forma que no funcione: con fiscales carnales, seis representantes gubernamentales afines al mandatario, una representación ciudadana auto neutralizada e inoperante, un secretariado técnico pendiente y, por si fuera poco, la omisión de contemplarlo en el presupuesto.

Si se trata del combate a la impunidad, a la actitud frente al SEA se suman decenas de carpetas de investigación en contra de actos de corrupción de los diputados de la LXI Legislatura, del ex alcalde Ricardo Gallardo Juárez, de los ex funcionarios de la Auditoría Superior del Estado, de alcaldes de distintos rumbos del estado y un largo etcétera.

Si a Carreras López tolerar la impunidad lo hace más que cómplice de la corrupción y han recaído sobre él diversas acusaciones de alentarla…

Por lo menos sería de esperar que no se desatendieran servicios que el propio gobernador presume: por décimo quinto año consecutivo la Secretaría de Salud le otorgó a San Luis Potosí la distinción del primer lugar por los servicios de salud pública.

Una presunción hecha el pasado 2 de septiembre que hoy resulta inverosímil luego de que el Senado aprobara un punto de acuerdo que en su justificación le señala a SLP “una pésima administración en la implementación y ejercicio de los recursos designados por el Seguro Popular, que provocaron que los estándares de calidad estuvieran muy por debajo de lo establecido en la regulación vigente”.

Peor aún, tratar de justificarse con la afirmación de un recorte en la llegada del presupuesto federal atribuido a la universalización de los servicios de salud cuando tal programa aún no se aplica al Estado y sí, en cambio, existen tres acreditaciones que perdió el Hospital Central en noviembre que repercutieron en la llegada de recursos.

Sí, ahora resulta que también en la atención a la salud de los potosinos el gobierno de Carreras López falla…

Preocupante es que la expresión lo que le faltaba es más retórica que descriptiva. Es decir, ¿habrá algo más que Carreras López le quede a deber a los potosinos?

Seguramente… y todavía le quedan 31 meses.