La probabilidad está en contra de nosotros: aproximadamente el 88% de los propósitos de Año Nuevo no logran sobrevivir al año. Hay grandes cosas por hacer en las que estamos fallando: comer saludablemente, tener un mejor trabajo, perder peso, ahorrar dinero. ¿Cómo podemos fallar tan rápido en objetivos tan importantes año tras año?

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El terapeuta John Sovec, líder del taller “El arte del Año Nuevo” nos da las herramientas para solucionarlo. De forma sorpresiva, sugiere que el problema puede residir en los tipos de propósitos que hacemos, no en nuestra voluntad (o la falta de ella). “Puedes obtener mejores resultados dando pequeños pasos hacia los objetivos importantes en lugar de tratar de tomar un gran paso gigante hacia un gran objetivo”, dice. Con el objetivo de tener propósitos más manejables, hemos reunido 10 pasos simples que puedes comenzar hoy mismo. Las probabilidades indican que eres capaz de llevarlos cabo.


Beber un vaso de agua en la mañana.

Bebe un vaso de agua cuando te levantes. “El agua hidrata tu cuerpo para comenzar el día. Es preparar tu cuerpo para aceptar la nutrición”, dice Sovec. “Las personas hablan sobre querer perder peso, pero ¿qué tal si en lugar de eso, el objetivo fuera ‘voy a beber un vaso completo de agua cada mañana’?”. En lugar de enfocarte en el objetivo final, enfócate en los cambios pequeños que puedes hacer cada día para llegar a esa meta mayor. Cuando tengas algo que puedes cumplir todos los días, con mayor seguridad vas a formar hábitos que, con el tiempo, te ayudarán a lograr los objetivos de pérdida de peso.

Convierte un viaje en automóvil en un viaje a pie.
Antes de prometerte que te levantarás más temprano y que te ejercitarás todos los días, pregúntate si eres realmente el tipo de persona que ama levantarse al amanecer para salir a correr. Si lo eres, bien por ti; sino, considera tomar pequeños pasos en la dirección correcta como comienzo. “Tal vez eres el tipo de persona que puede caminar por un café. Eso puede ser una cosa factible y que puedas lograr”, dice Sovec. “A partir de ahí, comienza a pensar: ‘creo que voy a caminar a la clase de yoga o caminar a la tienda de abarrotes. Simplemente voy a salir a caminar sin ninguna razón’. Y de pronto te estarás ejercitando sin tener que decir ‘me voy a ejercitar durante tres horas en el gimnasio’”.

Lee una página antes de irte a dormir cada noche.
Si lees una página cada noche antes de irte a dormir, acabarás con un libro de 365 páginas al final del año. Esto tal vez no suene impresionante, pero es un libro más de lo que lograste el año pasado. Si te sientes inspirado, gradualmente incrementa tu conteo de páginas.

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Haz un esfuerzo de redes sociales al día.
“Haz un nuevo contrato profesional en LinkedIn o cualquier otra red social que tenga que ver con tu industria”, dice Lisa Johnson Mandell, autora de “Regreso en tu carrera, reempácate para obtener el trabajo que quieres” (Career Comeback – Repackage Yourself to Get the Job You Want). Además de las redes sociales, edúcate. Mantén el dedo en el renglón de la industria que estás buscando. “Lee al menos un artículo en línea sobre el desarrollo más actual en tu campo o en la compañía en la que te gustaría trabajar”, dice Lisa Johnson Mandell.

 

Disfruta cada dos días.
Disfruta tus alimentos y bebidas favoritas, con moderación. “Limitar, no eliminar”, dice la experta en nutrición Rania Batayneh. “Las dietas no funcionan. Eliminar tus alimentos favoritos sólo hará que los desees más”. En lugar de deshacerte de todos tus antojos favoritos por completo, Batayneh sugiere encontrar formas de limitar tu ingesta. Si te gusta comer papas fritas cada tarde, desafíate tú mismo para hacerlo sólo cada dos días, enfocándote en enmarcarlo como un postre poco frecuente.

 

Compra el almuerzo cada dos días.
Podemos lograr un mayor impacto en nuestros hábitos de gasto monitoreando nuestros hábitos de gasto casuales, afirma Harlan Platt, profesor de finanzas en la Universidad del Noreste. “Esto incluye el café en Starbucks, los almuerzos en restoranes y conducir tu automóvil”, dice. En lugar de comprar café todos los días, bébelo sólo los lunes, miércoles y viernes. Piensa en ellos como lujos, y trátalos como si lo fueran.

 

Di ‘te amo’.
“Di ‘te amo’ más veces”, dice Sovec. “Más veces de las que te imaginas que podrías o deberías”. Piensa cómo te sientes cuando estás del otro lado, incluso por medio de un mensaje de texto o de Facebook (se siente bien, ¿no es cierto?). No importa que sólo sean dos palabras rápidas: se siente bien saber que alguien en algún lugar piensa que eres grandioso. Ahora, paga por ello. “Asegúrate de que aprecias a las personas en tu vida”, dice Sovec. “Agradéceles por quiénes son y por lo que hacen, en una base regular”.

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Respira profundamente durante 10 segundos.
Sé intencional sobre tu respiración. Algunas personas pueden dejar que el estrés de la vida se deslice por su espalda pero, para el resto de nosotros, escuchar “no te preocupes” es menos que útil. En lugar de canalizar tu energía a “no preocuparte”, intenta enfocarte en algo positivo, proactivo y que libere tu mente, como respirar. Cierra tus ojos durante 10 segundos y enfócate en hacer respiraciones profundas. Además de ayudarte a desacelerarte (la respiración profunda le dice al cerebro que se relaje), te das una oportunidad de presionar el botón de reinicio.

Esconde tus toallas de papel.
Cambia tus toallas de papel por toallas de tela. Nuevamente, comienza con algo pequeño. Simplemente haz que las toallas de papel sean menos convenientes para utilizar, colócalas en el espacio bajo el lavadero y cuelga una toalla de mano en un lugar accesible. Este cambio rápido te ayudará a reducir el uso de toallas de papel y te alentará a utilizar alternativas reutilizables. ¿Realmente necesitas una toalla fresca de papel sólo para secar tus manos? Ahorra lo desechable para los accidentes en la cocina o las sorpresas de la mascota.

 

Enlista una cosa por la que estés agradecido todos los días.
“Al final del día, haz una lista de una cosa por la que estés agradecido”, recomienda Sovec. Puede ser algo pequeño como un buen lugar de estacionamiento, una perfecta taza de té o algo tan amplio como la salud de tu familia. Sin importar qué cosa sea (y no hay necesidad de detenerse con sólo una) toma un par de minutos de tu día para reconocer qué tan agradecido estás por esa pequeña cosa.

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