Por Oswaldo Ríos Medrano

Cuando escribo esta columna son las cuatro de la mañana del 18 de noviembre de 2017.  Ningún ruido ensucia el silencio que respira la inmensa mayoría de potosinos mientras descansan. En su fatigado trajín de jornadas de trabajo cada vez más pesadas; de viajes para llegar al empleo cada vez más largos; y de salarios que cada vez alcanzan para menos, el pueblo potosino se ha venido resignando a que la política sea un negocio ajeno y una farsa predecible, en la que no vale la pena depositar ningún anhelo.

Los potosinos duermen, pero ya casi no sueñan. Lo peor, es que abrirán los ojos, pero no despertarán porque el conformismo les está oxidando la esperanza.

No le falta la razón a nuestra gente para estar incrédula. Han sido ya demasiados años de ver que los políticos que llegan a los cargos públicos son los deshonestos, los ineptos, los frívolos y los timoratos. Aliados unos y otros, se han confabulado en una ecuación corrupta que no es de ahora, sino de hace muchos años, para impedir la llegada al poder de las y los potosinos honestos, capaces, republicanos y de altos ideales.

En el monopolio de la desvergüenza, nuestra clase política ha llegado a demostraciones de cinismo que duelen como llagas hirvientes.

Tan mal estamos, que un bufón en el Congreso ha hecho de la ignorancia, la vulgaridad y los escándalos, estrategia de difusión y plataforma electoral, porque así puede evitar que alguien cuestione cómo obtuvo la curul o cómo construyó una fortuna de la noche a la mañana, y encima pretende nuestro aplauso.

Tan mal estamos, que un diminuto pusilánime en el gobierno pretende confundir la mediocridad con mérito y la cobardía con virtud, mientras el estado se cae a pedazos, pero él para lo único que es eficiente es para enriquecerse y correr de los problemas, pero todo lo que se hace a las carreras sale mal, y encima pretende nuestro aplauso.

Tan mal estamos, que un cacique en el ayuntamiento usa los recursos públicos para mantenerse en el poder comprando la conciencia de los más pobres, mientras amedrenta a quienes cometen el atrevimiento de cuestionarlo, y pretende imponer que ahora al autoritarismo se le llame gallardía, y encima pretende nuestro aplauso.

Tan mal estamos, que un político farsante se disfraza de independiente, olvidando que llegó a la diputación federal que actualmente tiene, de la mano de quien ahora descubre como un monstruo, pero a quien cuando hicieron campaña elogiaba con una zalamería que daba pena, y recabará firmas como supuesto ciudadano de a pie, pero cobijado por el cálido manto de su fuero, de su dieta de 200 mil pesos mensuales, de sus negocios de bróker y sus moches, de sus bonos millonarios y de su hipocresía, y encima pretende nuestro aplauso.

Ellos, han usurpado el poder que debería servir para que San Luis Potosí honrara su tradición de grandeza, valentía y dignidad cívica. Ellos, duermen tranquilos, porque han llenado las alforjas y porque realmente, solo les importa lo que le pase a sus familias.

San Luis Potosí, es decir, esos casi tres millones de hombres, mujeres, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad, indígenas y niñas y niños no les preocupan, no les duelen y no les quitan el sueño. Pero San Luis Potosí es nuestro.

Sí, son las horas más oscuras, y sin embargo, en unos minutos más saldrá el sol y un nuevo día nos invitará a renovar las esperanzas y a construir con nuestras manos el destino. ¡Es una bendición que para ser el gran pueblo que somos, nunca hemos necesitado a los políticos, porque San Luis Potosí, es más, mucho más, que la maldad y la pequeñez de sus malos gobernantes!

Este es el mismo cielo potosino que vio soñar al más grande de sus hijos, estas son las calles que él caminó y este es el pueblo agraviado por el que levantó su voz para alumbrar el futuro.

Ya amanece.

Mañana se cumple un aniversario más que nos recuerda el nacimiento del inmortal Ponciano Arriaga. La más grave de sus proclamas sigue resonando en el eco de la cantera, reverberando en los ríos de la huasteca, ajando el desierto del altiplano y floreciendo en los campos de la zona media.

“Por espacio de muchos años el pueblo mexicano, sufriendo resignado todas las tristes consecuencias de la guerra civil, las extorsiones del despotismo, los males de la anarquía, las calamidades del aspirantismo y de la mala fe de sus mandarines, ha dicho en lo más íntimo de su esperanza: -‘Algún día llegarán al poder hombres de honor, de moralidad y de conciencia: algún día serán cumplidas las promesas y respetados los juramentos: algún día las ideas serán hechos y la constitución será una verdad’.- ¿Ha llegado este día…? Los presentimientos del pueblo son una revelación providencial… El pueblo cree… El pueblo espera… Por el honor de la causa liberal, no burlemos su fe, no hagamos ilusoria su postrera esperanza.

Ardua en sobremanera es la tarea encomendada al Congreso Constituyente; gravísima la responsabilidad de los llamados por la nación a constituirla. Sin embargo, contamos con todos los elementos del pueblo y del gobierno, con la dolorosa experiencia de todas nuestras desgracias, con este irresistible y vivo deseo de la mejora, con esta inquietud moral que precede a los grandes sucesos, con la fe en el porvenir, y sobre todo con la confianza en Dios”.

Su proclama nos reclama. ¡Potosinos, uníos!

LAPSUS

  • “Sí me siento parte de ese excremento del Congreso”.

 

Diputado #YaMeVanAMandarLosDatos Jorge Luis Miranda Torres, aceptando su identificación con los desechos fecales que nadan felices en el caño profundo del Poder Legislativo en San Luis Potosí. Hace poco, en un programa de televisión nacional se cansaron de gritarle injustamente al joven legislador que era un “asno” por su notoria incapacidad de explicar en qué consiste el orden del día o dar una declaración medianamente inteligible sobre cualquier tema, pero a pesar de la jocosidad que nos pudiera provocar el pensar en una nueva palabra como “diputasno”, ha llegado la hora de hacer un análisis más equilibrado y reconocer que con esta escatológica declaración, el sustituto de Enrique Flores ha puesto la mirilla en lo importante: unos cuantos han convertido al Congreso en un retrete, sí, y ya llegó la hora de jalar la palanca.

  • “Todos los días vemos una nota, y vemos notas muy positivas, pero también vemos notas, como, calles o colonias en cualquier ciudad del país que viven en casas de cartón y que viven en condiciones de promiscuidad, eso (sic) es nuestro verdadero reto”.

Secretario de Desarrollo Social y primer compadre del país Luis Enrique Miranda Nava, durante su comparecencia en la Cámara de Senadores, en la que reveló que el principal reto de la política social del gobierno federal es la “promiscuidad”. Enhorabuena por esa claridad de diagnóstico, ahora resulta que la desigualdad social es un asunto íntimo. Muy bien secretario Miranda (¿Será pariente del diputado?). ¡Hay que llevar esta campaña contra la promiscuidad a lo largo y ancho del país!… Empezando en Los Pinos, por ejemplo.

  • “El PRI no acusa recibo de estos señalamientos porque mis compañeras nunca gritaron lo que dicen que hicieron, la expresión fue distinta, en consecuencia, a juicio nuestro, perdone… (¿Cuál fue la expresión que gritaron entonces?). ¡Bruto!”.

César Camacho Quiroz coordinador de los diputados federales del PRI, mintiendo sobre el homofóbico grito de ¡Eeehhhh puto! Que soltaron un grupo de diputadas priístas durante una discusión parlamentaria. ¡Genio y figura, el PRInosaurio hace del cinismo su virtud más cultivada! La homofobia duele, pero que nos quieran ver la cara de tontos, encabrona.

  • “Lamentablemente, a veces, se escuchan más las voces que vienen de la propia sociedad civil, que condenan, que critican, y que hacen bullying sobre el trabajo que hacen las instituciones del Estado mexicano”.

“Bulleado” presidente de México Enrique Peña Nieto documentando el delirante estado de esquizofrenia que acompaña el ocaso de su poder, al acusar a la vulnerada e indefensa sociedad civil, de “acosar” al violento, grandulón y abusivo aparato de fuerza del gobierno. ¡Qué bueno que Peña se animó a romper el silencio y se atrevió a denunciar esos abusos! Atenco, Tlatlaya, Ayotzinapa y Nochixtlán, son la prueba… De la demencia presidencial, por supuesto.  

  • “Señoras y señores, muy buenas tardes a todas y a todos, quiero saludar en primer término al excelentísimo señor presidente de la República Oriental del Paraguay (sic), al señor Tabaré Vázquez a quien le extiendo la más cordial de las bienvenidas a nuestro país”.

Enrique Peña Nieto haciendo un Enrique Peña Nieto, al referir equívocamente como presidente de Paraguay al de la república de Uruguay, Tabaré Vázquez, durante una visita oficial de Estado. No, aquí no nos vamos a burlar del esposo de la Gaviota. Sobre todo, porque esa rutina ya la hemos visto muchas veces, ¿de verdad el payaso Copetín no tiene chistes más graciosos que contar? Das pena Peña.

Twitter: @OSWALDORIOSM

Mail: oswaldo_rios@yahoo.com

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