Por Victoriano Martínez

Desde 2009, los personajes que se han convertido en ex alcaldes del municipio de San Luis Potosí han tenido algo en común: señalamientos por corrupción que les han impedido acceder a nuevos cargos de elección. Especialmente han visto frustrada su intención de llegar a la gubernatura.

Jorge Lozano Armengol no logró la candidatura panista; a Victoria Labastida se le frenó su carrera con la derrota como candidata al Senado; Mario García Valdez, muy a pesar de los latidos de su corazoncito, también se quedó en el camino, y Ricardo Gallardo Juárez hoy está, por lo pronto, en calidad fantasmal al estilo Sandra Sánchez Ruiz, su principal dolor de cabeza.

En los últimos doce años, ocupar la alcaldía de la capital potosina ha tenido como costo para los personajes que por ahí han pasado, salir directo al ostracismo.

Después de 39 meses, García Valdez podría anotarse como el primero que sale de esa condición, aunque sea para ocupar un cargo modesto comparado con las aspiraciones de los latidos de su corazón.

De rector de la UASLP a alcalde con aspiraciones a ser gobernador, García Valdez hoy reaparece como titular del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep).

Las credenciales que lo preceden son haber dejado un municipio quebrado, con una deuda pública cuya reestructuración transfirió el pago a cinco administraciones municipales, negocios inmobiliarios con lo que en su momento se calificó como “cien mil metros cuadrados de corrupción”, y haber dejado sembrado el Caso Panavi, entre muchas otras cosas.

También la simulación de una propaganda que definía una ciudad futurista inexistente: si como alcalde presumió que convirtió a San Luis Potosí en una Ciudad Digital, el Conalep en el estado está llamado a ser el nuevo Silicon Valley.

A pesar de que la Auditoría Superior del Estado es un ente fiscalizador barco, García Valdez tuvo el mérito de reportar malas cuentas: en sus primeros 15 meses como alcalde le detectaron 390 millones 539 mil 263 pesos de irregularidades.

Durante 2014, su segundo año completo como alcalde, la ASE barco sólo le hizo observaciones sobre 11 millones 911 mil 777 pesos, en tanto que en sus últimos 10 meses acumuló observaciones por 360 millones 966 mil 695 pesos.

Durante su trienio, García Valdez acumuló irregularidades en la aplicación de los recursos públicos por 763 millones 417 mil 735 pesos.

A 39 meses del final de esa desastrosa administración municipal, el gobernador Juan Manuel Carreras López determina que tal grado de ineficiencia y corrupción no son motivo para proteger el erario de tan riesgoso personaje: lo nombró titular del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep).

Carreras López ha puesto a García Valdez para administrar, durante este año, 120 millones 330 mil 622 pesos.

En lugar de haber promovido que al ex alcalde se le fincaran las responsabilidades que procedieran, Carreras López no solo lo exonera, sino que lo premia, en un acto con el que ratifica su vocación por promover la impunidad, además de favorecer el cinismo de quienes le han fallado a la ciudadanía.

Si cometer una injusticia es provocar la siguiente, reciclar a un funcionario con las características de Mario García Valdez es invitar a toda la alta burocracia a que no dejen de aprovecharse de sus cargos para anteponer sus beneficios personales, antes que el interés de la sociedad… A fin de cuentas la impunidad está garantizada.