Los reporterillos de Astrolabio Diario Digital echamos un vistazo al pasado y en esta sección le presentamos uno de nuestros hallazgos:

El 5 de mayo de 1944 se inauguró el Mercado Hidalgo y todavía no cumplía ocho años cuando la emoción de contar con sus instalaciones se había perdido por razones que hoy no parecen haber cambiado del todo. Así las describía El Heraldo de San Luis del 8 de julio de 1952.

El Mercado Hidalgo ya no nos Enorgullece

La mala administración en el Mercado Hidalgo está propiciando toda clase de perjuicios a los locatarios de dicho lugar, y también al público que allí concurre a hacer sus compras, según información recabada ante el señor Manuel Vázquez Cerda, Secretario General de la Alianza de Comerciantes en pequeño.

Nuevamente vuelve a cobrar actualidad las quejas de la Unión de Locatarios, presentadas al señor Vázquez, referente a infinidad de perjuicios y daños que están sufriendo los comerciantes establecidos en ese mercado.

Entre las muchas deficiencias de que adolece el lugar, se pueden mencionar las siguientes: obstrucción de las puertas por pequeños comerciantes con canastas y pequeñas mesas; aseadores de calzado que aún permanecen en la planta alta del mercado; la exasperante falta de agua en los locales.

El daño que ocasiona el que sitúe gente con canastas en las puertas es perjudicial para los comercios del interior; pues mucha gente se abstiene de penetrar, porque las molestias, o bien porque a veces es materialmente imposible el paso, principalmente de las amas de casa, quienes temen dañarse las medias con los canastos que en grande trecho obstruccionan las puertas. Todo esto redunda en perjuicio del comercio del interior, pues mucha gente prefiere no entrar por las molestias mencionadas; constituyendo pérdidas para el comercio interior.

En la planta alta siguen haciendo de las suyas los aseadores de calzado, insultando y profiriendo palabras obscenas a las personas que por allí transitan, especialmente a las mujeres. Estos elementos ya han burlado en varias ocasiones las órdenes que ha dado la Dirección del Mercado, en el sentido de que abandonen ese lugar.

Otro de los problemas, siendo este muy grave, es la desesperante falta de agua. Los locatarios solamente tienen agua una sola hora en todo el día, de las 7 a las 8, afectando a gran cantidad de fondas, las que necesariamente necesitan gran cantidad de líquido, a fin de poder mantener en completa limpieza el interior de sus comercios. De tal modo que, las que no tienen el cuidado de estar pendientes de “la hora del agua”, se quedan sin el elemento tan necesario para realizar sus trabajos.