Por Victoriano Martínez

¿Quién es Sandra Sánchez Ruiz?

Desde que el diario La Jornada San Luis y Astrolabio Diario Digital revelaron la compra millonaria de medicamentos para personal de confianza del Ayuntamiento el 31 de marzo de 2016, esa pregunta se volvió emblema de la corrupción que reinó durante el pasado trienio en el municipio de San Luis Potosí.

Planteada a ocho columnas por La Jornada, marcó el arranque de un estira y afloja entre la prensa que decidió dar seguimiento al caso y una autoridad que pretendió en todo momento obstaculizar, y hasta disfrazar, cualquier información que contribuyera a despejar esa incógnita.

En los meses siguientes se supo que tenía una dirección en la colonia San Felipe, de Soledad de Graciano Sánchez; que en esa misma colonia se abrió en abril de ese año y de la noche a la mañana la Farmacia Sandra en un pequeño local, se conoció su RFC y hasta una ilegible imagen como aparece en su credencial de elector.

Tras varias solicitudes de información y recursos ante la CEGAIP, el Ayuntamiento gallardista se vio obligado a entregar documentos que presuntamente explicaban y justificaban las compras, cuando en realidad constituían elementos que elevaban las sospechas de compras fantasmas a la categoría de indicios cada vez más sólidos.

Con treinta facturas elaboradas el 4 de mayo de 2016 en sólo 18 minutos se pretendió justificar la comprobación del pago de compras de diciembre de 2015 y enero y febrero de 2016, en tanto que dos meses después, con medio centenar de copias de transferencias bancarias revelaron pagos que no coincidían con los reportados en las facturas. Los pagos diferentes llegaron a más de 66 millones de pesos.

En el intento por demostrar que sí se obtuvieron los medicamentos y se distribuyeron entre la burocracia municipal, entregaron largos listados de medicinas y de presuntas recetas con las que se prescribieron.

No obstante, en las recetas aparecían medicamentos no inventariados en la compra, en tanto que en ésta aparecían medicamentos que nunca fueron prescritos. Un caso fue el de un paquete de recetas en las que se prescribe viagra a personal de panteones.

En 2017, el año de la ecuación corrupta, la Auditoría Superior del Estado dejó constancia de la efectividad de esa confabulación con los diputados al declarar impecable la administración gallardista, con cero observaciones.

Entre los asuntos limpiados se incluía el caso Sandra Sánchez Ruiz. Un informe de auditoría que era el principal argumento de Gallardo Juárez cuando se le llegaba a preguntas quién es Sandra Sánches Ruiz.

La ecuación corrupta fue la gota que hizo surgir al Frente Ciudadano Anticorrupción y entre los casos que comenzó a documentar para denunciar formalmente, a principios de febrero de 2018 convocó a la población a apoyar una denuncia contra Gallardo Juárez por la compra fantasma de medicamentos.

Aquella denuncia se presentó hoy hace exactamente un año, y la Fiscalía General del Estado sigue sin reportar avances.

Desde el 31 de marzo de 2016 a la fecha el caso sigue siendo emblemático, aunque ya no sólo como característico de la gallardía, sino también de lo poco efectiva que es la procuración de justicia en el gobierno de Juan Manuel Carreras López, que ni cumple ni hace cumplir la ley.

Seguro a diario hay carpetas de investigación que cumplen años, así en plural, y si en el mencionado caso emblemático, con más de 400 firmas de apoyo, no han sido capaces de hacer declarar al principal señalado, la Fiscalía va que vuela para convertirse en emblema de la negligencia.