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Xochiquetzal Rangel

Mimi es una mujer transgénero que tiene 46 años de edad, a pesar de que desde muy chica sabía que sería una mujer “trans”, hasta hace 15 años puede vivir plenamente siéndolo, debido a que pasó parte de su juventud escondida bajo la etiqueta que ella sola se impuso de ser “gay” para poder acceder a algunos beneficios, como poder trabajar en una estética de prestigio.

A pesar de que a los 17 años ella comenzó con un proceso hormonal para convertirse en mujer, tuvo que interrumpirlo porque era más fácil aparentar que era homosexual a ser una mujer transgénero. Sin embargo, hace 15 años se mudó de la Ciudad de México a vivir a San Luis Potosí y emprendió su propia estética; desde ese momento decidió que ella vestiría y viviría como ella quisiera ser.

“Mi trabajo es ser estilista, las clientas me aceptan, está súper padre, la sociedad por completo no sé si me acepte, pero no me interesa, yo vivo feliz. Voy por la calle en cara lavada, en fachas y soy feliz. Entonces, si la gente me voltea a ver, qué bueno y si no me voltean a ver, me da lo mismo”.

Aunque asegura que vivir en San Luis Potosí le encanta por la belleza de la ciudad, admite que la sociedad potosina es “especial” y no hay mucha apertura con la comunidad LGBTTTI, ”en cuestión social en México con la comunidad trans, ya somos más visibles, ya somos más respetables. En San Luis somos toleradas, más no respetadas”.

Dijo que el proceso para ser lo que siempre quiso ser, fue doloroso, aunque valió la pena, porque tuvo que reprimirse muchas veces, aguantar la agresión física y verbal de la gente que no comprendía que ella no era gay o afeminado, sino que es una mujer transgénero, además de las cirugías a las que se tuvo que someter.

“La agresión física y la verbal es la más difícil, laboralmente el acoso fue muy feo, pero eso me hizo más fuerte y me hizo ser una persona… vulgarmente ‘vale madres’, o sea, lo que dice la gente no me importa, mientras tú no te metas conmigo, yo no me meto contigo”, aseguró.

Además de la incomprensión de la sociedad, se enfrentó a la desinformación de su familia, que si bien, actualmente la comprenden y apoyan, en su momento no entendían por lo que Mimi estaba pasando. Situación que dijo, actualmente es más fácil de comprender para los padres de los chicos y chicas transgénero, debido a la comunicación que hay entre las familias, los grupos y las asociaciones que las y los apoyan.

“Hoy en día soy la más feliz porque ellos me aceptan”.

Desde que en 2008 se reformó el Código Civil en la Ciudad de México y se estableció un procedimiento para la identidad legal sexo genérica, en el que las personas pudieran modificar su nombre y sexo de sus actas de nacimiento e INE, Mimi acudió a la CDMX a tramitarla a los cuarenta días que se aprobó y apareció en la gaceta del Diario Oficial de la Federación; sólo le pidieron tener una cita previa, acta primigenia no mayor a tres meses, comprobante de domicilio de la Ciudad de México y su credencial del INE vigente.

“Tengo una conocida que es maestra de secundaria, ya con sus papeles y su identidad sexo genérica de mujer, no tiene ningún problema y antes de graduarse hizo su proceso, su título y su trabajo es como maestra, no como maestro, y entonces es mucho más fácil. Ya no tenemos que ser las niñas estilistas, las costureras o las sexo servidoras. Hoy en día este cambio nos está ayudando mucho y nos gustaría tenerlo en San Luis”.

El acceso a empleos y salud social con la identificación sexo genérica que ya tienen algunos estados de la república como: Nayarit, Ciudad de México, Torreón y Yucatán, es más fácil, ya que las dependencias de dichos estados están informadas y la discriminación se reduce.

En San Luis Potosí, dicho derecho a un libre reconocimiento de género y de acceso a la identificación legal sexo genérica aún no es posible, a pesar de que, de acuerdo con lo dicho por Irazamy Portillo, representante del Colectivo Igualdad San Luis A.C., en San Luis Potosí existe una comunidad grande de personas transgénero al menos del bajío. Aunque no existan datos oficiales o estadísticas que puedan corroborar el porcentaje de mujeres y hombres transgénero que habitan en el estado.

De acuerdo con el diagnóstico comunitario participativo de las problemáticas que enfrentan las mujeres trans de San Luis Potosí, presentado hoy en rueda de prensa en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la principal problemática que se vive en San Luis Potosí, es que el estado no otorga a las mujeres transgénero el reconocimiento legal a su identidad de género; sufren discriminación, acoso y violencia en la sociedad y transporte público; accesos ineficientes a servicios de salud, por falta de políticas públicas en salud; acceso limitado a la educación; así como la falta de empoderamiento de la comunidad TTT para denunciar las violaciones a sus derechos humanos.

“Si vemos un diagnóstico que se realizó hace como 10 años, antes no había acceso a las viviendas, entonces vivían en comunas porque no les rentaban una casa. A partir de este diagnóstico, empezamos a ver problemas en el cuerpo por uso y abuso de modelantes, por substancias que nos introducimos en el cuerpo y que entonces la Secretaría de Salud no te atiende, no te da esos servicios para poder dar una solución (…) Todo viene a raíz de que no hay concordancia sexo genérica en el estado, y entonces desde ahí se te van a desprender todos los problemas, porque si no tienes esa identidad legal, entonces no puedes acceder a poder estar en una universidad, o incluso en la policía se te da un trato de hombre, no un trato igualitario”, comentó Irazamy Portillo.

Por su parte, Vanesa Hernández, activista de los derechos de la comunidad LGBTTTI, quien es una joven transgénero, comentó que el promedio de vida de una mujer transgénero es de entre 37 y 40 años, debido a la ineficacia que existe en el sector salud para poder atenderlas, por la diferencia entre los documentos que tienen y su apariencia física, así como que no hay una regulación de pseudo médicos que en vez de beneficiarlas las perjudican.

“Esto nos demuestra que podemos ser empoderadas, tenemos el derecho a la salud que es sumamente importante en estos casos, nos rezagan o nos minorizan en los hospitales porque tenemos una identidad que no corresponde a nuestros nombres, o en las escuelas, uno como universitaria no puede titularse con el nombre de su apariencia”.

La relevancia del diagnóstico realizado por Rise up, en colaboración con la asociación civil “Amigos Potosinos en Lucha Contra el SIDA”, radica en el objetivo de contribuir en una estrategia para lograr que San Luis Potosí genere las condiciones para que las mujeres transgénero sean reconocidas legalmente con base a su identidad.

“No puede haber ciudadanas de primera y ciudadanas de segunda, todas debemos de tener igualdad de derechos”.

 

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