Arely Torres-Miranda

He de confesar que esta colaboración iba de otro tema, también urgente como es el resolver el Acoso y Hostigamiento dentro de la UASLP, sin embargo,  he decidido escribir esto.

México es un país en donde cada 18 segundos violan a una mujer y diariamente asesinan a 9. No hay lugar en el estemos seguras y para contextualizar un poco, les comento que según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública , de enero a julio de 2019, se han registrado 3,233 delitos contra la libertad y la seguridad sexual en la ciudad de México. Por eso, ayer una vez más las compañeras feministas decidieron poner el cuerpo y salir a exigir justicia y ahora son acusadas y perseguidas por un gobierno indolente.

La protesta fue ahí, frente a una institución que protege a 4 de sus integrantes quienes en el uso de sus funciones, violaron a una menor, a una menor a quien deberían de promover, respetar, proteger y garantizar sus derechos humanos, porque así se los mandata la Constitución de nuestro país. A una menor a quién por pertenecer a un grupo históricamente vulnerado y a quién debería siempre de aplicar el principio pro-persona, quién debe ser sujeta de todas las políticas públicas que garanticen sus derechos humanos y el derecho a una vida libre de violencia. Ella ahora corre peligro, está amenazada por que esos y esas servidores y servidoras públicas filtraron la información de la denuncia, propiciando que éstos estén en libertad gozando de la impunidad que le garantiza un Estado indolente, omiso y cómplice de la violencia contra las mujeres.

A las pocas horas de la protesta, la actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum quien sí, que hay que decirlo: se llenó la boca hablando de su condición de género en campaña, insistiendo en que tendría una forma diferente de hacer política y prometió perspectiva de género en toda su administración, salió a dar una desafortunada conferencia de prensa donde, sus palabras textuales fueron “quiero afirmar categóricamente que fue una provocación, lo que esperaban es que nosotros respondiéramos con más violencia y eso no lo vamos a hacer. Hubiera habido una escalada aún mayor de violencia. La procuraduría va a hacer y va a abrir las carpetas de investigación sobre lo que ocurrió  va a hacer las investigaciones conducentes pero no vamos a caer en provocaciones. Sobre lo que se demanda se van a hacer las investigaciones conducentes. Ni va a haber fabricación de culpables ni va a haber impunidad pero no podemos de antemano definir quiénes fueron los culpables. Para eso son las carpetas de investigación, para eso se hacen las investigaciones. Nosotros lo que queremos es justicia, siempre hemos peleado por la justicia y lo que queremos es eso, justicia. Y no vamos a caer, repito, en provocaciones”… ¡qué poca dignidad!  Perseguir activistas, feministas quienes exigieron justicia y la protección, la impunidad y la complicidad será para quienes nos violentan.

NUNCA dejemos de tener en cuenta, que estos 4 elementos cometieron el delito en una patrulla, en su horario de trabajo, bajo sus  funciones y con esto, no es necesario una denuncia o ratificación de la denuncia por parte de la víctima, es algo que se persigue de oficio por ser una violación a los Derechos Humanos de una menor de edad. Si me apuran, esto puede escalar a una acusación de tortura hacia el Gobierno de la Ciudad de México. Ojalá a Sheinbaum, Ernestina Godoy, Jesús Orta y quienes les asesoran, se dieran el tiempo para leer la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Atenco. Esto terminará igual para ellos/as que son quienes están violando sistemáticamente, los derechos humanos de las mujeres. Les paso gratis el dato.

La brillantina ya está barrida (y si ya se bañó), ya se le cayó del cabello de Orta, las paredes ya están pintadas y no creo que pase de hoy en lo que ponen la puerta. Sin embargo, una víctima de violación, puede presentar pesadillas, ataques de pánico, momentos en que los recuerdos o recreación vívida del suceso (sentir el dolor en su cuerpo, escuchar las voces, tener miedo), imposibilidad para interactuar y ya no se diga, regresar a su ritmo de vida normal. Esto seguramente la incapacitará por más de 30 días, hay quienes, a pesar de seguir religiosamente un tratamiento psicológico o psiquiátrico, nunca logran recuperar su tranquilidad y cotidianidad, es decir, con todo esto encima, se ven obligadas a reincorporarse a su campo laboral, familiar o escolar.

Pero claro, lo que ahora les ofende y consideran agresión es un puñado de glitter (brillantina), pintura sobre las paredes y una puerta rota. Las prioridades en este país parecen estar muy claras y es obvio que las mujeres solamente les importamos cuando hay que adornarse y levantarse el cuello en eventos políticamente correctos. Pusilánimes e hipócritas.