Por Victoriano Martínez

Hasta para aparentar ser sinceros sobre sus deficiencias, los políticos tienden a minimizar las cosas, ponerle un poco de maquillaje, y decir “somos malos, pero no tanto”.

Tal es el caso del “reconocimiento” por parte de Héctor Mendizábal Pérez sobre el rezago que tiene la actual Legislatura. Además de exhibir esa tendencia, muestra que desconoce el contenido del principal insumo de trabajo para su labor legislativa: la Gaceta Parlamentaria.

Los datos de Mendizábal Pérez: Un rezago de cerca de 400 iniciativas pendientes. De esas 400 iniciativas rezagadas, 113 corresponden a los dictámenes de la Comisión de Vigilancia relativos a los entes auditables que se agendarán para la siguiente sesión.

El presidente de la Junta de Coordinación Política no sólo desconoce las cifras que contiene la Gaceta, sino que confunde iniciativas legislativas con dictámenes que tienen que ver con el proceso de fiscalización de cuentas públicas.

Los datos de la Gaceta Parlamentaria:

Para empezar, esta Legislatura ha recibido mil 490 iniciativas legislativas del 15 de septiembre de 2015 al pasado 6 de julio. Las que se encuentran pendientes de ser dictaminadas son 687, un número muy superior al referido por Mendizábal Pérez. Hasta ahí el rezago en cuanto a iniciativas, porque no es el único que tienen los actuales legisladores.

En los 34 meses que llevan como diputados, han recibido 64 solicitudes de juicios de responsabilidad, y sólo han desahogado cuatro: tres procedentes y uno “improcedente y/o sin materia”.

Tienen 60 peticiones de juicios de responsabilidad sin resolver.

Entre el rezago se encuentran dos minutas federales, es decir, reformas constitucionales que le turnó el Congreso de la Unión: una en materia de justicia cotidiana y la otra en materia político-electoral. Incluso tienen aún pendientes de resolver nueve puntos de acuerdo.

Un panorama muy distinto al que pretende aparentar Mendizábal Pérez.

Un panorama que va mucho más allá de un “somos malos, pero no tanto”, y exhibe que, a 58 días de terminar su periodo de tres años, o aún no entienden su trabajo, o quieren engañar a la gente con una burda manipulación de los datos.

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