Por Victoriano Martínez

De 2017 a 2018, el Centro de Producción Santa Rita, mejor conocido como los invernaderos de Santa Rita, logró incrementar sus ingresos de 831 millones 708 mil a 840 millones 505 mil pesos. Un raquítico aumento de apenas el 1.06 por ciento.

La cifra resultaría forzadamente aceptable, de no ser porque entre esos dos años, los gastos se incrementaron de 789 millones 594 mil a 845 millones 400 mil pesos, un aumento del 7.06 por ciento. Seis puntos porcentuales más que los ingresos.

Esas diferencias provocaron que si en 2017 los invernaderos dejaron una ganancia de 42 millones 115 mil pesos, para el año pasado el balance dejó una pérdida de 4 millones 894 mil pesos.

Un panorama que para este 2019 no da muestras de que pudiera cambiar.

Muchas pudieron ser las posibilidades de tal pérdida, pero un indicador del abuso de los recursos públicos que se inyectan a esa paraestatal lo representa una abultada nómina que supera los mil 500 empleos ofrecidos por la BMW para hacerse acreedora a un apoyo gubernamental de más de tres mil 500 millones de pesos para que se instalara aquí.

Son mil 648 trabajadores los de los invernaderos de Santa Rita y entre ellos se cuenta a cinco altos directivos que ganarán durante este 2019 más que el presidente de la república en clara violación a la Constitución y a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.

Si ese es el panorama de la empresa que ha sido señalada como la caja chica de la Secretaría de Finanzas (tal vez porque reporta bajo el opaco concepto de “otros gastos” erogaciones por 58 millones 829 mil pesos en 2017 y por 37 millones 89 mil pesos en 2018), el pronóstico para 2019 es que nuevamente cierre con pérdidas.

Con esos márgenes de una nómina tan numerosa, de asignaciones salariales hasta ilegales y de “otros gastos” tan poco claros, resulta obvio que el gobernador Juan Manuel Carreras López debe estar al tanto.

Si tolera ese manejo, con ilegalidad incluida, al gobernador acostumbrado al cálculo de imagen y al timing más le valdría aclarar la situación, so pena de ser blanco de la sospecha de que algún beneficio obtiene de esas circunstancias.