Los reporterillos de Astrolabio Diario Digital echamos un vistazo al pasado y en esta sección le presentamos uno de nuestros hallazgos:

Ejército Mexicano, Guardia Nacional, 19º Batallón o como se llame, ninguno está exento de la tentación. Hoy tres elementos en Guerrero, hace 66 años un soldado aquí, que comete secuestro, así sea de su hijo, según relata El Heraldo del 15 de julio de 1953:

ACUSA A UN SOLDADO DEL SECUESTRO DE SU HIJO

Ayer ante el Agente del Ministerio Público adscrito a la Jefatura de Policía, se presentó la señora Rafaela López Calvilo, a denunciar el rapto de su pequeño hijito de apenas ocho meses de edad, el cual le fue arrebatado por el que fuera su amasio Serafín Hernández, soldadlo del 19º Batallón que se encuentra de guardia en la Penitenciaría del Estado.

Relató la afligida madre, que hace poco tiempo se unió en amasiato con Hernández, del cual procrearon un hijo de nombre Antonio Hernández López, que fue el que vino a llenar un vacío en su hogar, y que les diera la felicidad que tanto habían anhelado, pero que por causas que ella desconoce su amasio fue mandado a ésta al 19º Batallón, donde ahora se encuentra prestando sus servicios de vigilancia de la puerta del penal del Estado, quedándose sola al cuidado del pequeño en la población de Pinos, Zacatecas, con la promesa del acusado de que le mandaría a ella para el sostenimiento de ambos, pero dado el tiempo que había transcurrido, pensó que tal vez algo grave la había sucedido a su hombre, por lo que pidiendo prestado aquí y allá se vino a ésta con miles de sacrificios en busca del padre de su hijo.

Ya en esta ciudad, se dirigió al cuartel para inquirir sobre su amasio, del cual le manifestaron encontrarse de guardia en la puerta de la Penitenciaría del Estado, lugar a donde inmediatamente se dirigió, encontrando ahí a aquél que varios meses antes les había jurado amor eterno y cumplimiento en su azarosa vida conyugal. Al verlos a madre e hijo, se disgustó por la presencia de ambos, diciéndoles que nada tenían que hacer en esta ciudad, y que su lugar era en donde los había dejado, pero ella le explico que su venida a ésta era con el exclusivo objeto de que les diera para su sostenimiento, pero al oír esto, el mílite se encolerizó y sin contestar a sus súplicas, le arrebató a su pequeño hijito de sus brazos, diciéndole que se largara lejos, que no la quería ver más; ella gritó y pidió auxilio a los demás soldados que se encontraban también de guardia en la puerta del penal, pero éstos, en vez de ayudarla, cerraron la puerta, dejándola sola, pidiendo en vano socorro a los que ahí se encontraban.

Ahora la acongojada madre, ya no pide dinero, sino que le devuelvan a su hijito que le fue arrebatado por el incumplido padre, el que ya fue acusado formalmente para que se le siga el proceso correspondiente.