Por Victoriano Martínez

La sesión del Congreso del Estado del pasado viernes 7 dejó lecciones.

Un grupo de estudiantes del primer semestre de la carrera de derecho asistió, recibió una copia del orden del día, pero sólo estuvo unos minutos porque se trataba de una visita guiada.

Pero alcanzaron a ver el divorcio entre los representantes populares (por ser electos diputados) y sus representados, que desde la tribuna mostraron ratones de peluche.

Al salir, varios estudiantes mostraron a los manifestantes el pulgar hacia arriba en clara señal de que entendieron de qué lado está la expresión a favor de la comunidad.

Sí, por algo las curules, con sus sillones elegantes, le dan la espalda a las butacas a donde el pueblo tiene oportunidad de ir a ver cómo es representado.

Los estudiantes se fueron sabiendo que los diputados –y más específicamente los de la LXI Legislatura– le dan la espalda al pueblo.

No les tocó ver en directo que más allá de traicionar a la población, también amenazan con quebrar y usar la sangre de quienes les señalan sus corruptelas para pintarse los cachetes.

Pero seguro lo vieron en las noticias, en los memes y en cuanta vía hoy existe para enterarse de lo que pasa en nuestro entorno.

La sesión del Congreso del Estado del pasado viernes 7 dejó lecciones.

Aunque del lado de quienes traicionan al pueblo no podía esperarse otra cosa más que la lección la tomaran a su conveniencia.

“Los manifestantes no saben comportarse”, fue lo único que notó el diputado Mariano Niño.

No se dio cuenta de que los que por impresentables hoy son exhibidos hasta más allá de las fronteras del país fueron dos de sus compañeros.

También olvidó que falsificar agradecimientos de personas fallecidas está peleado con saber comportarse.

Pero no fue el único que captó esa idea.

Jaime Ernesto Pineda Arteaga, secretario de Seguridad Pública, encontró la medida de no repetición de los bochornosos actos de los diputados el pasado viernes: para las sesiones de jueves y viernes sólo se permitirá el acceso al recinto legislativo a personal debidamente autorizado o identificado.

Violar derechos ciudadanos y humanos es su salida.

Un recinto público, en el que se realizan sesiones públicas, se tratan asuntos públicos, se presentará un informe a la población… tendrá acceso restringido sólo para quienes (¿por saber comportarse?) estén autorizados.

¿Y dónde se tramitará esa autorización? ¿Qué requisitos se deben cumplir?

Es de suponerse que las primeras dos autorizaciones se las extendieron a José Luis Romero Calzada y Sergio Desfassiux Cabello.

Y el veto está para toda la ciudadanía que quiera ejercer su libre expresión para manifestar su repudio a quienes han acreditado con creces ser la peor Legislatura de la historia.

Se les olvida que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que se debe privilegiar la libertad de expresión de quien está inconforme con sus representantes por encima de la protección a éstos para que no se sientan ofendidos.

Los estudiantes que asistieron a la sesión, con sus pulgares hacia arriba, entendieron la lección.

Las autoridades, con sus aberrantes medidas, sólo muestran que están contra la ciudadanía que los mantiene vía impuestos y que para ellos los valores democráticos sólo son un discurso, porque en los hechos están a años luz de lo que deben ser.

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