Jaime Nava

Desde hace una semana, quienes viven en la calle Lope de Vega desconocen el paradero de una de sus vecinas de nombre María Teresa Monzón Rodas, de 97 años de edad, a quien se le vio por última vez caminando junto a una mujer desconocida que, al ser interrogada por los vecinos, aseguró la llevaría a misa.

La desaparición de María Teresa Monzón Rodas se produjo días después de que se bloqueara su cuenta de banco al detectarse movimientos inusuales como depósitos de grandes cantidades de dinero que luego eran transferidos a otra cuenta bancaria sin autorización ni conocimiento de María Teresa.

Originaria de la Ciudad de México, María Teresa Monzón Rodas es una enfermera jubilada que emigró a San Luis Potosí después del terremoto de 1985 y desde entonces se instaló en la calle Lope de Vega. Tras el fallecimiento de su sobrina hace un par de años, María Teresa se quedó sin más familia que sus vecinos, con quienes construyó una buena relación y quienes desde el 2014, luego de un incidente en el que un empleado le vació su cuenta bancaria, se hicieron cargo de la administración de sus finanzas.

Entrevistado por Astrolabio Diario Digital, uno de los vecinos que se encargaba de ir al banco a retirar el dinero que María Teresa le indicaba para solventar sus gastos del mes, dijo que una semana antes de la desaparición de la señora acudió al banco para retirar dinero para el pago de predial, agua, luz y gas; pero no pudo hacer ningún retiro porque la tarjeta estaba cancelada.

Extrañados por la situación, María Teresa Monzón Rodas y su vecino acudieron a la sucursal bancaria y ahí se llevaron una sorpresa mayor al enterarse que desde el 8 de enero de éste año se venían realizando movimientos extraños en su cuenta. “Estuvieron usando su cuenta como trampolín y está asentado en una carta del banco […] depositaban y luego lo transferían a un tercero”, comentó.

VISITAS DE UNA MUJER Y DESAPARICIÓN

Semanas antes de su desaparición, María Teresa Monzón Rodas reportó a los vecinos que no encontraba las llaves de su casa, situación que no pasó a mayores porque una de sus vecinas contaba con un duplicado; no obstante, ese hecho llamó la atención porque coincidió con la aparición de una mujer que comenzó a frecuentarla.

Las pocas veces que los vecinos platicaron con esa mujer les contó que ella se dedicaba a la venta de ropa en el mercado San Luis 400. La semana previa a la desaparición de María Teresa, una de las vecinas acudió a su domicilio a llevarle comida, algo que hacía frecuentemente; sin embargo, la mujer no le permitió entrar a ver a María Teresa y sólo le recibió la comida.

La última vez que vieron a María Teresa Monzón Rodas fue el lunes 28 de enero del 2019 cuando una mujer de entre 35 y 40 años, tez morena, complexión semi robusta, cabello quebrado color negro a la altura del hombro, cuya descripción -según los vecinos- coincide con la de la mujer que la había estado frecuentando, la sacó de su domicilio aproximadamente a las 12 del día.

Entre las personas que vieron a la mujer junto a María Teresa se encuentra un vecino a quien le llamó la atención y se acercó a preguntarle que a dónde la llevaba. “Yo la llevo a misa, pero ahorita regresamos”, fue la respuesta que dio la mujer

“Ella no salía a misa, su mundo era su casa, sus cosas, su gato, sobre todo, para ir a la tienda pedía ayuda a los vecinos o alguien la traía hasta su casa”, aseguró uno de los vecinos más cercanos a María Teresa.

MINISTERIO PÚBLICO SUGIRIÓ DEJAR ELEMENTOS FUERA DE LA DENUNCIA

Luego de que entre vecinos se corriera la voz de que una mujer se había llevado a María Teresa y que nadie respondía en su casa, quienes cuentan con llaves del domicilio ingresaron para buscarla.  Al percatarse de que la señora no volvió a su casa decidieron acudir a la Fiscalía General del Estado (FGE) a presentar una denuncia por su desaparición.

Los vecinos narraron que, al tomarles la declaración, el Ministerio Público sugirió que se omitieran todos los hechos relacionados con los extraños depósitos y las transferencias de dinero que se hicieron desde la cuenta de María Teresa con el argumento de que de esa manera se enfocarían más a la búsqueda y que si querían, posteriormente, podrían acudir a declarar sobre ese tema.

“El Ministerio Público decía que no comentara nada de lo del banco, para que nada más se enfocaran a la búsqueda de la señora”, dijo uno de los vecinos y agregó que les entregaron un oficio para que lo llevaran a la Policía Ministerial. “Regresé el martes por la tarde para dejar el oficio que me selló la ministerial para que lo integraran en el expediente, pero me dijeron que no, que todavía no estaba”.

Ante la falta de actuaciones para localizarla, acudieron al departamento de Alerta Amber; no obstante, el resultado fue igual o más desalentador. “Al de Alerta Amber le comenté la cuestión del banco y que quería aumentar mi declaración haciendo referencia lo del banco, pero me dijo: ‘mire ahorita se va a tardar, ni lo van a pelar allá abajo, ni nada porque no saben dónde está todavía asignada la carpeta de investigación’”.

La única recomendación que les dieron fue preguntar quién era el policía ministerial encargado de las investigaciones. Al cuestionar a la persona que le indicaron sobre los avances, comentó que todavía no estaban trabajando en ese asunto. Para ese momento, María Teresa llevaba dos días desaparecida.

Hasta el viernes 1 de febrero le informaron que la carpeta de investigación se encuentra en la Mesa 9, a la persona encargada uno de los vecinos le manifestó su intención de ampliar su declaración con lo sucedido en el banco para que se incorporara a la investigación. En lugar de atenderlo, se le pidió que acudiera el martes 5 de febrero “porque no iban a trabajar el lunes”, finalmente le dijeron que mejor se presentara hasta el miércoles para decirle “con mayor seguridad” quien se haría cargo del caso.

“Hasta ese día no habían hecho absolutamente nada, la mera verdad”, manifestó.

El desdén con el que el personal de la Fiscalía General del Estado ha tratado el caso resulta más evidente al revisar el sistema de Búsqueda de Personas y las redes sociales de la FGE. La Fiscalía no ha dado de alta los datos de María Teresa Monzón Rodas, ni siquiera ha compartido una ficha con su imagen, datos generales, información sobre su desaparición y los teléfonos donde puedan recibir reportes que contribuyan a su localización.

La ausencia de información oficial en el sistema de búsqueda de personas no es un error atribuible a la falta de actualización porque actualmente es posible consultar datos sobre personas desaparecidas el 29 de enero; es decir, un día después de que María Teresa fue vista por última vez.

UN RETIRO EN VENTANILLA

De acuerdo a la información que les proporcionaron en el banco cuando detectaron el bloqueo de la cuenta por los movimientos inusuales, aunque la cuenta estuviera bloqueada, si el titular de la cuenta se presenta con una identificación oficial se le permiten realizar retiros de efectivo por ventanilla de máximo tres mil pesos.

Las indagatorias que los vecinos han hecho por su cuenta los llevaron a descubrir que el día que desapareció María Teresa se realizó un retiro de dinero en la ventanilla de una sucursal por dicha cantidad; además, dentro de la cuenta quedaron congelados una parte de los depósitos extraños que luego eran transferidos a otra cuenta por lo que los vecinos consideran que esos hechos están ligados a la desaparición de María Teresa.

 

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