Por Victoriano Martínez

La tercera es la… distinta.

El Ayuntamiento dio a conocer ayer la presentación de la tercera denuncia por irregularidades en la administración de Ricardo Gallardo Juárez.

Es distinta a las dos anteriores porque en esta ocasión no hay una determinación proveniente de instancias federales que la hayan impulsado.

En ese sentido, se trata de la primera acción justiciera que es cien por ciento iniciativa del actual Ayuntamiento.

Otro punto a destacar es que entre la segunda denuncia y esta apenas pasaron 11 días, cuando entre la primera y la segunda transcurrieron 42.

Si la frecuencia de este tipo de acciones comienza a reducirse de esta misma manera, la expectativa creada por las mil 843 observaciones a la administración gallardista retoma nuevos bríos.

Seis meses y medio de integración de expedientes sobre las mil 843 observaciones necesariamente harán mucho más frecuente la presentación de denuncias.

La tercera denuncia también es distinta porque es la primera que llevan a la Fiscalía General de Estado (FGE), instancia que ha entretenido las acusaciones del Frente Ciudadano Anticorrupción (FCA) contra Gallardo Juárez, con pretextos inverosímiles para no avanzar en las investigaciones.

Una denuncia que pone a prueba con la representación municipal a la FGE, pero especialmente a la Fiscalía Anticorrupción, que no conoció de las denuncias del FCA por cuestión de temporalidad.

Desaparecer dos veces por mes un sobre de raya que cada quincena era 22 mil 179 pesos más voluminoso es la aplicación a gran escala de la técnica de cómo ahorrar 20 mil pesos en un año que circula en redes sociales.

Cómo extraer del erario 53 millones de pesos en un trienio.

El mecanismo fue descrito en rueda de prensa y seguramente está plenamente documentado en la denuncia presentada a la Fiscalía.

Una tercera denuncia que exhibe por tercera ocasión a la gallardía con un argumento que cada vez habrá de quedar no sólo más desgastado, sino sin razón de ser: las cuentas ya las revisaron y dictaminaron la Auditoría Superior del Estado (ASE) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Es el mismo argumento que uso Gallardo Juárez tras cada señalamiento cuando aún era alcalde.

Un argumento tan inoperante, que en la segunda denuncia –impulsada por el reclamo por parte de la ASF para la devolución de los recursos federales de la obra en Fray Diego de la Magdalena– equivaldría a decirle a la propia ASF que es algo ya dictaminado por ¡la ASF!

Una denuncia que abre la expectativa por saber, de las mil 843 observaciones, cuántas convertirán en denuncias en los próximos días.

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