Estados Unidos (20 de julio de 2016).- Si Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos, llega a la Casa Blanca las relaciones raciales corren el riesgo de envenenarse hasta un punto de no retorno, consideran defensores de derechos humanos que ven en el magnate una puerta al retroceso.

“Hay personas que quieren desatar una guerra entre razas y si no somos cautos, podemos hundirnos en ella”, dijo Moneuc Conners expresidenta de una rama de la NAACP, la mayor organización de defensa de los negros en Estados Unidos, en entrevista con la AFP.

El temor que crece en los defensores de derechos humanos por el discurso de Trump crece luego de los diferentes asesinatos con tintes raciales que han recorrido al país norteamericano.

Este fin de semana, tres policías, entre ellos un afroestadounidense, fueron asesinados el domingo por un joven negro en Baton Rouge, Luisiana, al parecer en represalia por los abusos y el racismo imperante en la Policía.

Diez días antes, en Dallas, cinco policías fueron abatidos por un negro tras dos episodios en los que policías mataron a jóvenes negros en circunstancias aún no aclaradas.

El año transcurrido entre que un joven blanco matara a nueve fieles negros en una iglesia de Charleston en junio de 2015 y un hombre asesinara a 49 personas en junio último en una discoteca gay de Orlando estuvo marcado por los llamados crímenes de odio.

Al respecto, Conners espera que la candidata demócrata Hillary Clinton gane la elección presidencial del 8 de noviembre. “Creo que si gana el cretino de Trump, nuestro mundo va a retroceder”, dijo a la AFP al margen de una conferencia de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP por su sigla en inglés) en Cincinnati (Ohio).

El empresario neoyorquino, cuya investidura comenzó el martes en la convención de su Partido Republicano en Cleveland (Ohio), fue vivamente criticado por el tono de su campaña, considerada divisiva por muchos. Es uno de los raros candidatos a la Casa Blanca en haberse negado a expresarse durante la convención de la NAACP.

Trump fue la punta de lanza de los “birthers”, esas personas que piensan que Barack Obama, nacido en 1961 en Hawai, nació en el extranjero y que, por tanto, debió estar impedido de presentarse como candidato a las presidenciales estadounidenses. Fue acusado por Clinton de hacerle el juego a los supremacistas blancos.

La semana pasada, The New York Times reportó cómo desde que Trump comenzó su campaña ha aumentado el porcentaje de estadounidenses que dicen que las relaciones raciales están empeorando en Estados Unidos.

El diario dio cuenta de la encuesta realizada en abril por la cadena CBS News, donde casi la mitad de los consultados admitió esa problemática.

Richard Spencer un escritor y activista de Montana que se dedica a estudiar “la herencia, identidad y el futuro de las personas de ascendencia europea en Estados Unidos dijo al Times que Trump “llevó la política de identidad de la gente blanca a la esfera pública como nadie lo había hecho”.

En el mismo sentido el diario dio cuenta del respaldo que recibió Trump por parte de nacionalistas blancos, uno de ellos provino del medio neonazi Daily Stormer dos semanas después de que iniciara su campaña electoral.

Fundado en 2013 por un neonazi llamado Andrew Anglin, The Daily Stormer, refiere elNYT, es uno de los sitios de internet donde se agrupan los nacionalistas blancos y antisemitas más famosos.

“Trump dice lo que piensan la mayoría de los estadounidenses: es el momento de deportar a esas personas”, escribió su fundador Anglin. “Él también está dispuesto a calificarlos como violadores, criminales, asesinos y traficantes de drogas”.

Es en este sentido que se ha señalado a Trump por crear con su discurso una “guerra entre razas”. De hecho, más del 80 por ciento de los estadounidenses piensa que el próximo presidente deberá abordar el problema de las relaciones raciales, consideradas “malas por lo general” por el 63 por ciento de las personas interrogadas en un reciente sondeo de Washington Post/ABC News.

“Estamos en una encrucijada crítica”, estimó Terry Pruitt, un lobista retirado de Michigan. “Pienso que estamos en un punto en el que podemos unir a este país y avanzar o bien podemos seguir retrocediendo”.

“Cuando desde el primer día se jura que no se apoyará el programa del presidente (…) se prepara el terreno para la guerra y el conflicto”, aseguró. “¿Cómo se pueden borrar ciertas declaraciones” de Donald Trump, se preguntó.

Oscar Arrington está preocupado por la amplitud del apoyo que recibe el candidato republicano, y estima que como presidente Trump sembraría la discordia. “Probablemente dividiría aun más a este país”.

Fuente: NW Noticias.

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