Por Victoriano Martínez

Hasta el 31 de diciembre se podía pensar que las apariciones de Xavier Nava Palacios, con características de gacetillas similares a las utilizadas por Ricardo Gallardo Juárez, serían producto de la inercia de un contrato con medios firmado por su antecesor.

Que el pasado sábado 5 de enero se dé una gacetilla más, en la que además se manipulen los hechos (una forma de mentir) para elevar la figura del alcalde, apunta ya a una actitud que es propia de la administración actual.

Sea por influencia de quien lo asesora o por instrucciones del propio Nava Palacios, no lo libera de la responsabilidad de incurrir en una promoción personalizada que el partido que lo postuló, el PAN, señaló a Gallardo Juárez con resultados efectivos: el Tribunal Electoral Federal confirmó la comisión de esa violación constitucional.

“San Luis Potosí, municipio referente en acceso a la información”, fue el encabezado del comunicado del Ayuntamiento y de la publicación en su sitio Web el pasado sábado.

Con ligeras variantes, la misma información apareció cuando menos en Plano Informativo, El Heraldo y Periódico Pulso, incluso con los mismos errores de puntuación en el texto. En la versión impresa de Pulso el formato es similar al que se usaba con Gallardo Juárez, sólo cambia el tono del amarillo al azul.

Nava Palacios, o sus panegiristas, pretenden hacer creer que el acuerdo tomado por la alcaldía y publicado en el Periódico Oficial el 28 noviembre “fue retomado por el Congreso del Estado al aprobar las Leyes de Ingresos de los 58 Municipios”.

Ni la administración de Nava Palacios puso el ejemplo en el costo de las copias –en la Ley de Ingresos 2018 de Zaragoza las copias por transparencia eran gratuitas–, ni muestran evidencia alguna de causa-efecto entre la obligada medida tomada en noviembre y los dictámenes de las leyes de ingresos.

Muy lejos de eso, el argumento principal en los 58 dictámenes del Congreso del Estado es que se ajustaron a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre las controversias constitucionales promovidas por las comisiones Nacional y Estatal de Derechos Humanos sobre la ilegalidad en las tarifas de las copias en los ayuntamientos potosinos.

Manipular de esa forma los hechos –y no sólo el mismo esquema de presentación de esa propaganda– es una repetición de la actitud gallardista que lo hizo promoverse, durante sus tres años, como la administración con el primer lugar en transparencia.

Igualarse de esa manera con su antecesor es lo que menos necesita Nava Palacios, sobre todo en un asunto en el que el TRIFE acreditó la violación al párrafo octavo del artículo 134 de la Constitución General de la República, que se repite en el 135 de la Constitución local.

Entre las pruebas de aquella violación se encuentran varias facturas de medios locales por gacetillas como la publicada el sábado pasado.

Desde su primera semana al frente del Ayuntamiento, Nava Palacios dio una señal preocupante de tender hacia la promoción personalizada. Se advirtió entonces que esa actitud lo igualaba a sus cuatro antecesores, quienes actuaron más como pre candidatos a la gubernatura que como alcaldes.

“También tengo mi corazoncito”, justificó Mario García Valdez. Es de suponer que Nava Palacios también lo tiene, pero por encima de eso está su obligación con la ciudad como alcalde y es lamentable que se tenga que hablar de eso.

Pero si pervierte de esa manera la Comunicación Social, hay que exigir que se utilice para informar a la sociedad y no para someterla con manipulación de datos y estrategias de propaganda, para lo que utiliza a los medios de comunicación como cajas de resonancia.

Sobre todo por la grave paradoja presente en su acto de manipulación:

Viola la Constitución para presumir que cumple con la ley. Como si cumplir la ley fuera un mérito y no una obligación.

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