El Catalejo es el resultado de las mentes desorientadas de los reporterillos de Astrolabio Diario Digital.

¿Qué parte de la prohibición del artículo 134 constitucional que dice que “en ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público” es tan difícil de entender como para que los altos funcionarios inflen cada vez más su presupuesto para aparecer en los medios y para que éstos hagan negocio con un servicio prohibido constitucionalmente? El gobernador Juan Manuel Carreras simplemente mantiene la inercia de su origen partidista. Pero que de quien se esperaba pudiera romper esas prácticas ilegales se dé cuenta de que duplica ese presupuesto es alarmante: ¿qué tienen los cargos públicos que provocan esos mareos? Podrán darse muchas explicaciones, pero ninguna podrá justificar que se viole la constitución, se privilegie la apariencia y se le trate de ver la cara a la ciudadanía.