Jaime Nava

Creativos, como siempre, los diputados parecen haber encontrado la manera de remendar el agujero financiero que les dejó la reducción salarial del 10 por ciento que anunciaron a principios de año porque, aparentemente, los 104 mil 500 pesos que reciben mensualmente, sin contar las demás prestaciones, no son suficientes para solventar su estilo de vida.

Todavía no cumplían ni un mes con su nuevo salario cuando al diputado Eugenio Govea Arcos se le ocurrió presentar ante la Junta de Coordinación Política una irresistible idea para disponer de un presupuesto adicional: aumentarle 20 mil pesos a la bolsa de 60 mil pesos con la que actualmente cuentan los diputados para repartir entre sus asesores.

La propuesta de incrementar a 80 mil pesos mensuales el presupuesto para distribuir –o no- entre sus empleados fue bien recibida por la mayoría de legisladores que integran la Junta de Coordinación Política. El presidente de la JUCOPO Edson de Jesús Quintanar Sánchez se mostró emocionado por la cifra, pero preocupado por el “qué dirán” si alguien se enteraba de su devoción por el dinero.

Su moreno corazón halló pronto consuelo cuando los diputados acordaron dejar fuera del acta de la sesión el tema para que no quedara ningún rastro de lo que están tramando. Además, fuentes dentro del Congreso cuentan que, para mayor tranquilidad del también líder de la bancada de morena, le aseguraron que la coordinadora de Finanzas, Martha Elva Zúñiga Barragán, se encargaría de todos los movimientos en la contabilidad para que el nuevo reparto no se detectara fácilmente.

Hecho el amarre en la mesa de la JUCOPO, le tocó a un felizmente convencido Quintanar Sánchez ir a tocar las puertas del resto de legisladores para persuadirlos de aceptar los 20 mil pesos extras y guardar el secreto para así evitar que se rompa el pacto de complicidad al interior del Congreso. No obstante, la oficial mayor, Marcelina Oviedo Oviedo, se convirtió en la piedrita del zapato de Edson.

Y es que prácticamente desde que asumió el cargo, Marcelina se convirtió en un dolor de cabeza para todos los bandos, incluida la bancada de Morena, con quienes mantuvo una política de cero tolerancias a excesos al punto que, en algunas ocasiones, terminó discutiendo a gritos con algunos diputados como Beatriz Benavente o Sonia Mendoza.

Los diputados llevaban semanas buscando un pretexto para deshacerse de la oficial mayor, Marcelina Oviedo, y ayer se los dieron. Un grupo de manifestantes se apareció en el recinto legislativo durante la sesión de Pleno de los diputados para “defender” a Marcelina y exigir una auditoría a Beatriz Benavente, ex oficial mayor y actualmente diputada.

El escandalito fue la excusa perfecta para que los indignados legisladores decidieran darle las gracias a Marcelina. Todavía falta que su destitución sea aprobada por el Pleno, pero ya se habla de que un cándido diputado ofreció un nombre para ese puesto y fue aceptado por los miembros de la Junta de Coordinación Política.

Todo esto en vísperas de la revisión de las cuentas públicas; es muy probable que el espíritu de los otrora llamados Broncos reencarne en otro esperpento legislativo con –obviamente- plumaje incluido.

Agujeros

En Soledad de Graciano Sánchez deben tener dinero a manos llenas –o quizá planean “bajar” recursos desde la cámara de diputados- porque están a punto de despojar a comerciantes y habitantes del principal cuadro de ese municipio para construir un supuesto centro turístico. No la tienen fácil porque los dueños de las casas y negocios no están dispuestos a vender sus propiedades.

¿Podrán “convencer” a tantos sin que se noten los métodos gallardistas?

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