Por Victoriano Martínez

Desde 2006, el Ayuntamiento de San Luis Potosí no ha tenido presidentes municipales. Quienes ostentaron ese cargo actuaron como candidatos a gobernador.

Jorge Lozano Armengol, Victoria Labastida Aguirre, Mario García Valdez y Ricardo Gallardo Juárez tuvieron en común –además de una ofensiva tendencia a la corrupción– la creencia de que el cargo era su trampolín para aspirar a la gubernatura.

Todos fracasaron. Labastida Aguirre lo más que alcanzó fue una inmemorable candidatura al Senado. La de Gallardo Juárez fue la más estrepitosa parada en seco, luego de que se perfilaba para contar con tres años más como alcalde-candidato.

Tal distracción la ha pagado la ciudad.

Tal distracción ya no puede tolerarse.

Por ello resulta preocupante que en los primeros ocho días de Xavier Nava Palacios al frente de la alcaldía, las primeras señales –y no hay que olvidar que la primera impresión cuenta– lo hacen aparecer igual a sus antecesores… al menos en la promoción de su imagen.

Inercias de la administración municipal podrían explicarlo, pero no justificarlo. Ofreció cambio y éste sólo se logra si se corta de tajo con lo pasado y desde el primer momento.

Si la madrugada del 1 de octubre desapareció el color amarillo de la señalética de la Unidad Administrativa Municipal, la medida es insuficiente si sólo se privilegió otro color.

La Comunicación Social resulta clave. O existe para informar a la sociedad, o se usa para someter a la sociedad a estrategias de propaganda, con los medios de comunicación como cajas de resonancia.

Los 33 comunicados publicados en el portal Web del Ayuntamiento hasta la tarde de este lunes apuntan a un uso propagandístico de la herramienta, de la misma forma que lo hicieron las administraciones anteriores.

No sólo es el hecho de que en la mayoría de los comunicados se le da el papel protagónico a Nava Palacios, sino también que en aquellos en que son otros funcionarios los declarantes aparecen obligadas referencias al alcalde, sea como blanco de halagos o como el gran rector de las acciones.

“Se cumple instrucción del Alcalde Xavier Nava de…” y “…así hizo el compromiso el Alcalde, Xavier Nava y se cumple esa instrucción precisa” son expresiones en comunicados con información de funcionarios municipales.

“Destacó la apertura del Presidente municipal, Xavier Nava Palacios con la iniciativa privada ya que desde su campaña…” y “destacan las altas expectativas generadas por Xavier Nava y su equipo de trabajo”, cuando se trata de calificar comentarios de personajes públicos sobre la nueva administración municipal.

En el exceso, la proyección de un Cabildo a su disposición, que sigue sus indicaciones.

Al regidor Víctor Hugo Briones Márquez, de la comisión de Comercio, le atribuyen en uno de los comunicados que “resaltó que siguiendo la indicación del Alcalde Xavier Nava Palacios, lo primordial es apoyar y llevar una relación cordial con los comerciantes”.

“Integrantes del Cabildo de distintas fracciones destacaron la gestión de recursos ante el Senado de la República por parte del Presidente Municipal, Xavier Nava Palacios”, comienza otro comunicado.

Y al tercer día de gestión, el primer banderazo para una obra de 480 metros lineales, muy al estilo de las pavimentaciones de calles presumidas de su antecesor… ¡en la Delegación de La Pila!

Sí, con Pedro Pablo Cepeda Sierra como delegado, cuyo protagonismo recibió el respaldo del área de Comunicación Social: en el portal Web del Ayuntamiento aparece el comunicado del arranque de la obra con dos imágenes –algo atípico­– en las que aparece Cepeda Sierra.

Por si ese reflector hubiera resultado insuficiente, un comunicado adicional en el que se repite la imagen de Cepeda Sierra al lado de Nava Palacios.

Un trabajo de proyección de imagen literal.

Del 4 al 7 de octubre, su área de Comunicación Social envió por correo electrónico 53 fotografías a los medios de comunicación. De ellas, en 34 el protagonista es Xavier Nava Palacios. El alcalde aparece en dos de cada tres fotografías enviadas a los medios.

En los primeros ocho días, el Ayuntamiento 2018-2021 ya ha andado sobre los pasos de sus antecesores: todo girando en torno a la personalidad del presidente municipal… hasta con obras casi espontáneas con señalamientos inverosímiles como afirmar que “beneficiará a mil 500 beneficiarios (sic) directos y tres mil 500 indirectos”.

Para diferenciarse de las administraciones pasadas, Nava Palacios no necesita calificar a la de su antecesor como “la peor administración -municipal- de la historia”, como citan en un comunicado de este lunes, sino efectivamente hacer las cosas en forma diferente, comenzando por no manipular la información.

Es claro que la tentación de la promoción personalizada es fuerte y, en estos ocho días, se ha impuesto.

También es clara la urgencia de que Nava Palacios dé un giro inmediato a esa promoción personalizada, porque cada comunicado y fotografía que se difunden, como lo han hecho hasta ahora, sólo confirma que no es diferente a sus antecesores… y una vez más lo pagará la ciudad.

No es cosa de calificar a la anterior administración como la peor.

Es cosa de renunciar a ese protagonismo urgente… centrarse en cumplir sus obligaciones como alcalde, olvidarse de la próxima elección y pensar más en la próxima generación.

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