Por Antonio González Vázquez

La administración de Juan Manuel Carreras López no podía estar en peor situación de relajamiento y desinterés: ni sus propios colaboradores tienen idea de lo que hace su jefe todos los días.

La Semana del Gober, estrategia armada desde la Dirección de Relaciones Públicas es un reconocimiento de que el gobernador materialmente está pintado y que su imagen es algo difusa y casi invisible.

La patética estrategia iniciada con la primera semana de mayo por vía del Wathsapp, tiene el objetivo principal de lograr que los funcionarios se enteren de lo que hace su gobernador.

La idea de difundir entre la burocracia de los niveles altos, medianos y bajos la agenda de actividades de Carreras es una locura, pero seguramente tiene origen en el hecho de que en las dependencias los funcionarios están en todo, menos en el gobernador.

Es decir, como si Carreras fuera un pelele, una insignificancia, un sin voz ni autoridad, o sea, un don nadie.

Por eso, “por instrucciones superiores”, se ordenó que circule cada semana información de los actos más relevantes del gobernador para que sus empleados se enteren.

Debería empezar a preocupar al gobernador que a 20 meses de iniciado su gobierno ni siquiera a sus colaboradores les interese cómo va Carreras. No saben donde estuvo, con quién se reunió, qué obras y/o programas inició o entregó; nadie, nadie sabe nada y por eso, la urgencia de arrancar con La Semana del Gober.

Y luego andan buscando explicaciones de por qué le andan mandando huevos, aunque sean de chocolate.

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