Por Antonio González Vázquez

 

Ayer, en el homenaje luctuoso al Doctor Salvador Nava se volvió a escuchar en la plaza el grito transformado en clamor: “Nava vive, la lucha sigue”.
Ese grito en altos decibeles que hace un cuarto de siglo cantó con furia la gente ante la muerte de su líder.
Y como Nava se sabía muy humano y que le esperaba la muerte, le dijo a la gente “ustedes sigan luchando, no claudiquen”.
Antes como ahora no es tiempo de claudicar.
Ayer, en la Plaza de la Democracia, el monumento al Doctor se levantaba sólido e invencible como los principios e ideales que lo distinguieron en vida; es cierto, Nava vive y la lucha sigue.
No se trata ahora de llenar plazas, en primer lugar está recuperar la dignidad perdida ante las tentaciones del poder público que todo pretende comprar y corromper. A esa noción de la clase política de que con dádivas y limosnas se compran los cargos públicos, la respuesta está en ese grito de batalla que dice que Nava Vive, la lucha sigue.
Bien pensado, la lucha nunca termina si es que el pueblo, el ciudadano, no está en el gobierno sino que quienes están en su lugar son los ambiciosos, arrogantes y soberbios que compran porras a cambio de botellones de agua.
Ayer, en la Plaza de la Democracia estaba el navismo recordando a su líder y eso más que nunca es una buena noticia; si hay quien le diga al alcalde las cosas y le exija respeto a la gente.
Antes, donde se reunía Nava con sus seguidores, al llegar la prensa la gente gritaba “Prensa Vendida” porque respondía al poder, al PRI y al gobierno. Ahora ya no es posible gritarle eso a la prensa, para los dueños de los medios es mejor dejar en el olvido al doctor.
Pero eso no es posible, la historia no se puede borrar y los hechos que marcaron a San Luis ahí están.
Habrá navismo en tanto que existan gobernantes corruptos y excesos de la autoridad y en estos días, eso es precisamente lo que hay en la ciudad.
Son 25 años desde la muerte del Doctor Nava y en la Plaza de la Democracia se habló de él, de lo que decía, pensaba y hacía, de lo que querían para la gente. Eso, bien visto, es lo importante; lo que hace falta es recordar que hay ideales y que éstos llevan al movimiento, a la lucha, a la inconformidad en pos del cambio.
Lo dijo Emilio Álvarez Icaza con claridad: el doctor Nava fue una inspiración y fue una lección de dignidad.
Pero más bien, debiera decirse eso en presente: el Doctor Nava es una inspiración y una lección de dignidad. Si se piensa y se actúa para enfrentar con dignidad los excesos de los gobernantes, entonces se estará honrando por completo al Doctor.
Eso quería y por eso dijo “ustedes sigan luchando, ustedes nunca claudiquen”.

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