Por Antonio González Vázquez

Por el simple hecho de estar dentro del “poder público”, hay personas que se transforman de la noche a la mañana. Mutan de modo dramático hasta ser irreconocibles, su ego se infla cual globo aerostático y se tornan soberbios.

Suele suceder que los funcionarios públicos del mayor al más ínfimo nivel se llegan a sentir todopoderosos y se sienten con derecho de hacer lo que les venga en gana y entonces, se vuelven prepotentes.

Su arrogancia los hace temibles, provocan miedo entre quienes tienen la mala fortuna de toparse con alguno de esos seres que tienen por norma el abuso. En todos lados los hay en mayor o menor cuantía, se consideran una casta por ser parte de algún “círculo rojo” por mísero que éste sea.

Alardean de sus excesos y llegan al grado de violentar la ley o los derechos de los demás por el hecho de ser influyentes o contar con el cobijo de alguna autoridad. Su actuar desenfrenado se sustenta en la prepotencia que construyen todos los días, son un lastre tan pesado como el de la corrupción.

Altaneros por naturaleza, los “servidores públicos” afectados por la prepotencia y la soberbia hacen daño a todo lo que tocan. Actúan de manera perversa y les mueve la constante tentación de pisotear a los demás.

Hace unas semanas, Marta Alicia Martínez Pérez, presidenta del Comité Municipal del PRD en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, afirmó que “las administraciones emanadas del PRD en Soledad han dejado un sello particular de sensibilidad”.

La también regidora del Cabildo de Soledad por el PRD hablando de “sensibilidad” cuando enfrenta una acusación de amenazas por parte de una familia vecina del domicilio de la perredista.

El caso de Luz María García Rodríguez y su familia, presuntamente agredidos por la regidora Martínez Pérez y familia es estremecedor. En la carpeta de investigación abierta con motivo de la denuncia presentada en la Fiscalía General, quedó asentado que la regidora amenazó de muerte a la familia de Luz María.

El relato de la denuncia contra la dirigente del partido del sol azteca es crudo en tanto que muestra, en voz de las víctimas, el abuso y prepotencia de personas que dicen contar con el apoyo del presidente municipal de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Juárez.

Por supuesto, el edil capitalino debería aclarar esa situación puesto que flaco favor le hacen quienes a su nombre abusan de los demás.

El Comité Ejecutivo Estatal del PRD también está obligado a llamar la atención de su regidora y dirigente municipal del partido.

San Luis Potosí vive un ambiente de suficiente violencia como para que dirigentes de partido y servidores públicos también se conviertan en violadores de la ley y promotores de la violencia.

Pero con independencia de eso, la Fiscalía General del Estado tiene la obligación de actuar con rapidez en la resolución del caso y al mismo tiempo, brindar protección a la familia amenazada.

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