Ciclovías, proyecto recurrente

Ciclovías, proyecto recurrente

Por Victoriano Martínez

El de las ciclovías no es un proyecto nuevo, es más bien una de esas iniciativas que se retoman con cierta regularidad por las autoridades en turno, más por ser convenientes para una buena imagen antes que para atender seriamente un problema de movilidad.

A dos días de la conmemoración del Día Mundial de la Bicicleta, el alcalde Xavier Nava Palacios hace oficialmente la presentación del proyecto de Ciclovía Potosina, como parte de “la creación e impulso de un Sistema de Movilidad Urbana Sustentable a través de la reducción del uso del automóvil para mejorar las condiciones e impulsar el uso de la bicicleta”.

El proyecto es incuestionable, lo preocupante es el carácter con que se presenta y lo limitado de su alcance.

La afirmación del alcalde es que impulsar el uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo y seguro “nos permitiría estar a la vanguardia en este tema en la región Centro-Bajío del país”. No es la primera vez que una acción municipal es calificada de esa forma por Nava Palacios.

Hace recordar al ex alcalde Mario García Valdez, quien acumulaba primeros lugares en cada acción que emprendía, al grado de que en ese trienio San Luis Potosí fue la primera ciudad digital, algo de lo que hoy nadie habla.

Por cierto, García Valdez puso en marcha en junio de 2013 la primera fase de un proyecto de ciclovías como parte del Plan de Movilidad Urbana por ser “una tendencia mundial para beneficio de miles de personas”.

La “implementación de ciclovías” aparece formalmente por primera vez en el proyecto de Plan del Centro de Población Estratégico San Luis Potosí – Soledad de Graciano Sánchez de 2003. Desde entonces han pasado cinco administraciones municipales sin que se concretice.

Se afirma que el proyecto abarcará 250 kilómetros de ciclovías. Fernando Torre Silva, director del IMPLAN, afirmó que “es imposible abarcar 250 kilómetros en esta administración, estamos iniciando un proceso que no parará nunca”. Nava Palacios completó la idea: “será un trabajo que deberán continuar en los siguientes trienios”.

En el proyecto de Actualización del Plan de Centro de Población Estratégico San Luis Potosí – Soledad de Graciano Sánchez 2017, se menciona la existencia de cuatro ciclovías que abarcan 20.3 kilómetros y requieren mantenimiento, así como la creación de una Red de Movilidad Ciclista de 267.24 kilómetros con 55 ciclovías.

La de Himno Nacional no será el primer tramo de ciclovía y, de acuerdo con un mapa de ciclistas fallecidos en la ciudad, disponible en Google Maps (verlo al final), tampoco viene a resolver el problema de movilidad en una de las arterias más peligrosas para los ciclistas.

Tampoco se trata de una acción de vanguardia, si nos atenemos al Ranking Ciclociudades 2018 presentado el pasado lunes: San Luis Potosí no aparece después de que estuvo incluido en las evaluaciones de 2013, 2014 y 2015.

La razón de su salida del ranking: “Del total de ciudades evaluadas en ediciones anteriores, 15 no pudieron ser evaluadas debido a la falta de información adecuada”.

Es decir, con el nuevo arranque del proyecto de ciclovías en la ciudad, antes que ponerse a la vanguardia, todo indica que se podría aspirar a volver cuando menos a aparecer en ese ranking.

El proyecto es loable y ambicioso: 250 kilómetros. Pero la limitación a sólo 20 kilómetros (un 8 por ciento) deja ver el nivel de prioridad que tiene la seguridad de los ciclistas para la actual administración municipal.

Para 20 kilómetros de contempla una inversión aproximada de 21 millones de pesos en todo el trienio. Poco más de un millón de pesos por kilómetro.

Es muy claro el contraste de las prioridades de la actual administración: importa mucho más la imagen para la que se aprobó –para este solo año– una ampliación presupuestal de 36 millones 663 mil pesos al rubro de comunicación social, adicionales a los 35 millones 378 mil pesos con que ya contaba en el presupuesto anual.

De ese tamaño es la diferencia entre la prioridad de atender la movilidad segura de los ciclistas y la imagen del alcalde y de su administración: el costo de unos 35 kilómetros de ciclovías es preferible gastarlo en un solo año en kilómetros de papel entintado, de barras de desplazamiento en sitios Web y cápsulas informativas y spots en radio y televisión.

El proyecto es incuestionable, lo preocupante es el carácter propagandístico con que se presenta y lo limitado de su alcance, al dar prioridad a lo superfluo.