Por Victoriano Martínez

La deuda del Ayuntamiento de San Luis Potosí ya se ha vuelto el mismo cuento cada tres años.

Sólo cambian las cifras… pero preocupantemente a la alza.

Mario García Valdez, hace seis años, se lamentó porque Victoria Labastida Aguirre le dejó una deuda por más de 504 millones de pesos.

No hubo desglose, ni se aclaró si se trataba sólo de deuda con bancos. Pero el monto obligó al alcalde en ese momento a conseguir una línea de crédito para enfrentar los pendientes financieros.

Ricardo Gallardo Juárez, hace tres años, en su discurso de toma de protesta hizo el balance de la deuda que recibió.

Aseguró recibir una deuda por mil 100 millones de pesos y la desglosó en nueve rubros.

“La deuda que hereda mi gobierno es compleja y vuelve vulnerable al Ayuntamiento”, advirtió.

Anunció una reducción urgente en los costos operativos por la vía de reducir la plantilla laboral. No la redujo. Despidió personal para colocar a sus incondicionales.

Este martes, Xavier Nava Palacios expuso ya su versión de la deuda. Mil 250 millones de pesos en cinco rubros. Otros cinco enumerados por su antecesor no están contemplados.

Es un primer balance. El desorden financiero y documental aún no permite tener una cifra definitiva. Eduardo Martínez Benavente calcula que el endeudamiento dejado podría superar los dos mil millones de pesos.

“Vamos a hacer un esfuerzo a través del buen uso de los recursos públicos, cuando menos vamos a cubrir a 400 proveedores al final de este mes”, anunció Nava Palacios.

Desde el PRD estatal surgió la defensa del ex alcalde.

En primer lugar se pronuncian por “separar e informar a qué ex presidentes municipales corresponde la deuda que tiene hoy el Ayuntamiento”, como si no fueran compromisos institucionales y los ex alcaldes tuvieran que ser llamados a hacer frente a los compromisos.

El caso de los proveedores resulta muy representativo de esa actitud tomada en la pasada administración.

Al cierre de la administración de García Valdez, se les adeudaban 366 millones 613 mil 173.10 pesos. Hoy se les debe un 25.47 por ciento más.

La regidora Ana Pineda aseguró que únicamente el 20 por ciento de esa deuda corresponde a la administración 2015-2018 y el 80 por ciento proviene de administraciones anteriores.

Eso significa que la administración de Ricardo Gallardo Juárez dejó de pagarle a acreedores heredados de la administración de García Valdez más 368 millones de pesos.

Con esa lógica, Nava Palacios no tendría por qué pagarle a ningún acreedor.

Absurdo, pero fue la lógica que aplicó Gallardo Juárez en perjuicio de los acreedores a los que no pagó García Valdez.

La gran mayoría de quienes aparecen en la “Relación de proveedores y acreedores a septiembre 2015” se repiten en ese mismo documento a marzo de 2017, el último disponible en el sitio Web del Ayuntamiento, luego de que la administración pasada dejó de publicar esa lista.

De los cinco rubros sobre los que informó este martes Nava Palacios, sólo en el caso de la deuda pública de largo plazo hubo una reducción en el pasivo de apenas un 2.02 por ciento.

En el resto, todos aumentaron, al grado de que en el global el incremento es –sin contar cinco rubros no mencionados– del 16.33 por ciento… y lo que se acumule.

El cuento de la deuda se repite.

Lo que urge que no se repita es que todo quede en señalamientos y lamentos sin que se tomen las medidas pertinentes para revertir esa historia.

El cuento se repite, pero también el reto para la naciente administración municipal, de la que depende que el próximo trienio no comience con la misma historia.

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