Los reporterillos de Astrolabio Diario Digital echamos un vistazo al pasado y en esta sección le presentamos uno de nuestros hallazgos:

Y en el ejercicio periodístico no todo es datos y hechos, a veces también se procura textos guía, como el que encontramos en El Siglo Diez y Nueve del 8 de julio de 1895.

El cumplimiento del deber

La misión del hombre en la tierra es el cumplimiento del deber; y éste tiene diversas manifestaciones u objetos.

Hay distintas clases de deberes: para con la humanidad; para con la patria; para con la sociedad en que se vive; para con la familia y para con uno mismo.

Largo tratado sería necesario para pormenorizar todos estos deberes, y no es ello nuestro intento. Queremos solamente significar la manera de cumplir el deber en general, en unas cuantas máximas y reflexiones que sirvan para tal objeto.

El deber, es lo más imperioso y lo más atendible para el hombre: a él deben posponerse intereses particulares, conveniencias del momento o del porvenir, y dedicar todas las aptitudes.

Un negocio muy personal y de escasa importancia; un paseo, por muy higiénico que sea; el atractivo de la mejor diversión y solaz, deben dejarse para atender al cumplimiento de cualquier obligación contraída.

El deber es antes que todo; antes que el propio bienestar y la egoísta conveniencia. El cumplirlo con sacrificio, con abnegación, hasta con pérdida de la existencia, es lo que ha formado a los mártires y los héroes, santificados por la conciencia de los pueblos y glorificados por la historia.

Todos creemos llenar nuestros deberes porque no los rechazamos, y porque, aunque sea con perezosa negligencia, vamos tira que tira para nosotros pesado fardo, en el camino de la vida. Pero esta no es la mejor manera de cumplir con el deber, porque lo que se hace de mala gana no tiene a veces ni el mérito del sacrificio.

No; el cumplimiento de todo deber se ha de efectuar con alegre ahínco, con buena disposición de ánimo, con todo el esfuerzo posible intelectual o material.

Y como todo esfuerzo tiene su victoria, y toda labor su premio, el deber así cumplido es fuente de las más dulces y legítimas satisfacciones.

Teniendo el hombre tanta diversidadde deberes en la existencia, parece que, por ignorancia, por pereza, o por perversidad de instinto, huye de ellos y los ve como carga pesada. ¡Desgraciado aquel que cumple el deber sólo urgido por necesidad material o por el rebenque del mayoral, y no por íntima convicción y por dignidad propia!

No eludamos deberes con ningún pretexto; y practiquemos lo que es debido, con todas las fuerzas del organismo y con todas las energías del alma.

Fuente de purísimas satisfacciones; corona inmarcesible de triunfos; refrigerio y dignificación de las almas, es el cumplimiento del deber.

Luis G. Rubín

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