Los reporterillos de Astrolabio Diario Digital echamos un vistazo al pasado y en esta sección le presentamos uno de nuestros hallazgos:

Hace 30 años, un hombre ofrecía un servicio insólito al gobierno estatal: bombardear las nubes para hacer llover. Hace unas semanas habría sido muy oportuno sobre la Sierra de San Miguelito. Hace unos días se le preguntaría si quien es capaz de hacer llover lo será también de controlar las inundaciones. La propuesta de aquel hombre la reportó Pulso del 27 de junio de 1989 así:

Propone bombardear nubes para hacer llover

  • Presentó su proyecto ante el escepticismo de funcionarios

De resultar ciertas las afirmaciones que hizo ayer ante el Comité de Coordinación Interinstitucional del Sector Agropecuario, y en presencia del gobernador del Estado el ingeniero Manuel Meléndez Osorio, poco deberán los potosinos preocuparse en el futuro por la escasez de lluvias y por la sequía. Aseguró ante la estupefacción de algunos que ¡él hace llover!

Presentó ante los integrantes del comité un audiovisual, en el que explica una tecnología que tiene patentada, con ella asegura que hace llover; provoca y produce lluvia, aprovechando el “recurso nubes”.

Meléndez Osorio explicó a los incrédulos oyentes que podía provocar la lluvia no sólo en tiempo de aguas sino lo más importante, durante las secas, para acumular volúmenes de agua en las presas, bordos y abrevaderos, independientemente de lo que pudiera utilizarse en las tierras de temporal.

El gobernador escuchaba atento, con una mezcla de incredulidad y asombro. El hombre que hace llover dijo que él representa a una empresa denominada Compañía Tecnológica y de Servicios Asistenciales, dedicada a provocar la lluvia.

Explicó que a bordo de una avioneta se eleva a 3 mil ó 7 mil metros, según el caso, busca nubes que estén “cargadas” y tengan la “madurez suficiente” no importa, dijo, que sean cúmulus, cirrus o nimbus. Una vez localizadas las bombardea con una solución de yoduro de plata y acetona.

Esto provoca una especie de “agujero” en la nube, mismo que se enfría, esto provoca la condensación del oxígeno y del hidrógeno, y el agua que se forma cae en forma de lluvia.

El ingeniero Meléndez Osorio señaló que él no cobra un centavo por adelantado, sino que lo hace “sobre los rendimientos de lluvia obtenidos”. Al término de su exposición, el gobernador Ortiz Santos comentó que “habría que estudiar el proyecto”.

Interrogado sobre el costo del sistema, Meléndez respondió que el riego puede obtenerse para mojar una hectárea del cultivo, equivalente a lo que cuesta un kilo de maíz.

Entrevistados por separado el director de la Junta Estatal de Agua Potable, Eduardo Hermosillo Duarte y el director de Infraestructura Hidráulica, Fernando López Cabanillas, coincidieron al afirmar que sí es posible “sacarles el agua a las nubes cargadas”.

López Cabanillas aseguró que hace 8 años la SARH implementó un programa similar al ofrecido por el ingeniero Meléndez y la lluvia aumentó en un 10 por ciento; lo mismo dijo Hermosillo Duarte.

Señalaron que “de que llueve, llueve”, nada más que no donde quisiera el que bombardea las nubes. Puede suceder que los vientos dominantes se lleven las nubes y entonces el agua caerá en otro lado, pero caerá.

Los dos técnicos hidráulicos afirmaron que si se bombardean en las cuencas que desembocan en alguna presa, o bordo, pues entonces el agua quedará almacenada y no se perderá. No se manifestaron ni a favor, ni en contra de que el programa ofrecido por el hombre que hace llover se implemente en el Estado.