Por Victoriano Martínez

Sin duda, como alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, Ricardo Gallardo Juárez supo que las irregularidades cometidas en la administración de recursos públicos pueden pasar inadvertidas para la Auditoría Superior del Estado (ASE).

En la revisión a sus primeros tres meses como alcalde de San Luis Potosí, Gallardo Juárez fue afinando su puntería, y logró que la ASE le redujera el 68.8 por ciento de los montos observados.

Y no lo hizo por la vía de solventaciones formales.

Baste recordar la intervención de los diputados autodenominados “broncos” para pedir a José de Jesús Martínez Loredo, entonces titular de la ASE, borrar de las observaciones sobre los pagos a la fantasmal Sandra Sánchez Ruiz, presunta proveedora de medicamentos:

Le notifican observaciones por 171 millones 689 mil 215 pesos, José Luis Romero Calzada, José Guadalupe Torres y Manuel Barrera Guillén visitan a Martínez Loredo, y enseguida sustituyen aquel pliego de observaciones por otro con una reducción a 137 millones 747 mil 720 pesos.

Para el informe final de auditoría, ese nuevo monto quedó reducido a 53 millones 553 mil 737 pesos. Parte de la ruta de limpieza quedó a la vista.

Para la revisión de la Cuenta Pública 2016, la ASE de Martínez Loredo fue más hermética para evitar que se conocieran las observaciones en los pliegos de trabajo de los auditores, pero más descarada en la limpieza de la cuenta.

La reducción de las observaciones fue del 100 por ciento. Un ejercicio fiscal inmaculado, digno del mejor alcalde del mundo.

Justo ese fue el calificativo que utilizó Enrique Flores Flores, quien como diputado reveló la operación de la ecuación corrupta para limpiar cuentas y hasta convertir a cualquier alcalde que aceptara el precio en el mejor alcalde del mundo.

Gallardo Juárez lo logró y se colocó en la posición de la revisión de la cuenta pública más sospechosa, tras la descripción de Flores Flores del entramado diputados-ASE.

Si sobre todos los informes finales de auditoría a todos los entes fiscalizables recayó aquel velo de duda, al grado de que ese trabajo fue reprobado por los diputados, que a 14 meses los mismos legisladores ahora avalen aquella revisión es un despropósito.

El caso de la administración de Gallardo Juárez es bastante representativo.

No sólo alcanzó el nivel de mejor alcalde del mundo al estilo Enrique Flores, sino que tal título quedó abollado con el alto porcentaje de recursos observados por la Auditoría Superior de la federación (ver tabla al final del texto).

Así de dudosos vuelven a resultar los informes de auditoría aprobados este viernes por el Pleno del Congreso del Estado. Así de grave es la impunidad que los diputados de la peor Legislatura de la historia repartieron a toda la clase política del estado.

Una aprobación que trae a la memoria las reacciones de los diputados ante las protestas que en aquellos días enfrentaron, especialmente la de Romero Calzada cuando provocó a los inconformes con una cartulina en la que escribió #TodosSomosBarrera, para defender a su compañero de la exigencia ciudadana de que pidiera licencia.

Con la votación que este viernes emitieron los diputados para aprobar los informes que ya habían reprobado, la legislatura más cuestionada de la historia levantó su bandera: #TodosSomosLaEcuaciónCorrupta.

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